MANZANEDA DE OMAÑA: Un abanico de luz para engañar a un horizonte negro...

Un abanico de luz para engañar a un horizonte negro


Saben mejor que nadie lo que es un presente negro con un horizonte negro, pues lo vivieron, lo sufrieron y lo superaron. La única diferencia es que ahora les pintan un abanico de colores en el fondo del escenario para que no se les atragante el teatrillo, para no obligarles a pensar que es la misma obra con diferentes actores.

Saben mejor que nadie lo que es la vida en negro, por eso muchos se fueron a ver cómo era ‘la vie en rose’ que cantaban en el extranjero con la inolvidable voz de la gran Édith Piaf. Y no regresaron hasta que no lograron que también aquí, con las nostalgias de sus ausencias y los callos de las manos de los que se quedaron, la vida también se escribiera en rosa, la libertad nos llegara a todos y también en esta tierra cuando llamaban a la puerta a las cuatro de la madrugada no había nada que temer, era el lechero, no podía ser de otra manera.

Por eso, ahora que se sentaron en el banco del parque a ver cómo disfrutaban los suyos de lo que ellos sudaron, es tan injusto como inmerecido, tan desafortunado como indigno, que nadie les meta miedo en el cuerpo, que nadie haga sonar en la lejanía las campanas de las viejas miserias, que nadie les devuelva a su casa a los nietos desterrados para que compartan las sopas. Hay que dejarse de falsos abanicos.

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