Aguantamos hasta que ya nos dejaron desnudos
Se han levantado los poetas contra la cruda realidad que se vive en Ciudad Juárez. Han desempolvado la palabra libre que les había caracterizado en tiempos al grito y la memoria del viejo poema: “Primero vinieron a por los judíos y no dije nada, porque yo no era judío. / Después vinieron a por los comunistas y no dije nada, porque yo no era comunista...”.
En el camino de los poetas hacia sus escenarios pasaron hablando de Ciudad Juárez por delante de este cartel y de este escaparate. También por delante del muñeco que parece querer llamar la atención por si los cuerpos desnudos de los maniquíes no nos han impresionado, no nos obligan a desempolvar otras viejas reivindicaciones, las olvidadas solidaridades...
Como si el muñeco recitara que “cuando los poderosos vinieron a por los ganaderos yo no dije nada porque yo no era ganadero. Después vinieron a por los agricultores y no dije nada porque no era agricultor. Más tarde apretaron a las tiendas de siempre hasta dejarlas desnudas pero yo tampoco dije nada porque compraba en los grandes almacenes de las multinacionales...”.
Ellos pusieron el cartel de ‘se traspasa’ cuando venían a por mí, no quedaba nadie que me defendiera más que otro viejo poema: “Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/08/31/fotografia. html
Se han levantado los poetas contra la cruda realidad que se vive en Ciudad Juárez. Han desempolvado la palabra libre que les había caracterizado en tiempos al grito y la memoria del viejo poema: “Primero vinieron a por los judíos y no dije nada, porque yo no era judío. / Después vinieron a por los comunistas y no dije nada, porque yo no era comunista...”.
En el camino de los poetas hacia sus escenarios pasaron hablando de Ciudad Juárez por delante de este cartel y de este escaparate. También por delante del muñeco que parece querer llamar la atención por si los cuerpos desnudos de los maniquíes no nos han impresionado, no nos obligan a desempolvar otras viejas reivindicaciones, las olvidadas solidaridades...
Como si el muñeco recitara que “cuando los poderosos vinieron a por los ganaderos yo no dije nada porque yo no era ganadero. Después vinieron a por los agricultores y no dije nada porque no era agricultor. Más tarde apretaron a las tiendas de siempre hasta dejarlas desnudas pero yo tampoco dije nada porque compraba en los grandes almacenes de las multinacionales...”.
Ellos pusieron el cartel de ‘se traspasa’ cuando venían a por mí, no quedaba nadie que me defendiera más que otro viejo poema: “Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”.
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