dado con lo que dices que a los niños los carga el diablo
Los silogismos matan. Los silogismos en barbara fulminan. Y nuestros días se están convirtiendo en un silogismo permanente, en barbara.
Cuando estos días llegas a la puerta de cualquiera de nuestras instituciones la Policía te cachea, te pregunta, te asusta con su mirada. Luego, ahí entra el silogismo, el que se esconde de los ciudadanos (que, por otra parte, son quienes le han puesto ahí, le han amueblado ese despacho, le pagan la calefacción, el guardaespaldas y hasta los calzoncillos) es que algo teme.
El que algo teme es que algo ha hecho (o en su defecto ha dejado de hacer lo que había dicho que iba a hacer).
El que no hace aquello que había prometido está incumpliendo con su trabajo, con su promesa, con su contrato, con su frase favorita: “servir a los ciudadanos”.
Al que no cumple lo despiden.
Sólo hay un fallo que no soluciona ni un silogismo. Él es quien se tiene que despedir a sí mismo, y no lo hace. Como él es el único trabajador que se pone su sueldo, por eso no sabe ni lo que cuesta un café.
Y así es como llegamos a la situación de sentirnos engañados. De no poder ver el telediario porque es una puñalada. De desconfiar. De decirlo una y otra vez, a la comida y a la cena.
Y así es como lo escucha el niño. Y le entra el miedo y decide proteger a su mamá, “que trabaja para todos"
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/21/fotografia. html
Los silogismos matan. Los silogismos en barbara fulminan. Y nuestros días se están convirtiendo en un silogismo permanente, en barbara.
Cuando estos días llegas a la puerta de cualquiera de nuestras instituciones la Policía te cachea, te pregunta, te asusta con su mirada. Luego, ahí entra el silogismo, el que se esconde de los ciudadanos (que, por otra parte, son quienes le han puesto ahí, le han amueblado ese despacho, le pagan la calefacción, el guardaespaldas y hasta los calzoncillos) es que algo teme.
El que algo teme es que algo ha hecho (o en su defecto ha dejado de hacer lo que había dicho que iba a hacer).
El que no hace aquello que había prometido está incumpliendo con su trabajo, con su promesa, con su contrato, con su frase favorita: “servir a los ciudadanos”.
Al que no cumple lo despiden.
Sólo hay un fallo que no soluciona ni un silogismo. Él es quien se tiene que despedir a sí mismo, y no lo hace. Como él es el único trabajador que se pone su sueldo, por eso no sabe ni lo que cuesta un café.
Y así es como llegamos a la situación de sentirnos engañados. De no poder ver el telediario porque es una puñalada. De desconfiar. De decirlo una y otra vez, a la comida y a la cena.
Y así es como lo escucha el niño. Y le entra el miedo y decide proteger a su mamá, “que trabaja para todos"
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