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HISTORIA / Instituto Bíblico
Siguiendo la estela del mejor conquistador de la historia

El Instituto Bíblico acoge una gran exposición sobre la figura de Alejandro Magno

Los bustos de Alejandro Magno en diversos materiales son los más repetidos. SERGIO FERRERO

Tirso Otero / León
Para muchos fue héroe, faraón o incluso un dios, pero sin duda alguna la figura de Alejandro Magno, es recordada hasta nuestros días como el mejor conquistador de la historia antigua de occidente y casi de oriente. Se revela como uno de los personajes históricos más estudiados e intrigantes, 2.368 años después de su nacimiento.
En torno a su figura se desarrolla la exposición ‘El itinerario religioso de Alejandro Magno’ presente en el Instituto Bíblico y Oriental de la Colegiata de San Isidoro de León, donde también podemos observar la exposición complementaria ‘El enigma de la estrella’, que se desarrolla de igual modo entornoa su figura y la de otros personajes destacados del momento como Julio César o los Reyes Magos, cuyas historias estuvieron marcadas curiosamente por el devenir de los astros.
La muestra nos invita a recorrer la biografía de este singular aventurero, hijo de reyes con gran ambición conquistadora, que viajó desde la isla de su Macedonia natal hasta la lejana Índia pasando por Grecia, Egipto y Oriente Medio. Creando un vasto imperio, el mayor de su tiempo y casi de la antigüedad. Siguiendo sus pasos podemos observar la incursión de su poderosa efigiea través de las diferentes culturas que fue colonizando. Las cuales lo tomaban como rey y dios a partes iguales, hecho que nos dibuja fielmente el magnetismo y predisposición al éxito de su carismática personalidad. Prueba de ello dan los altorelieves en piedra, los bustos de mármol helenísticos y romanos o las terracotas grecorromanas, que lo inmortalizaban para sus contemporáneos en su vertiente humana y divina. Así como las múltiples monedas, medallones y camafeos que ilustran su supremacía. Mención especial merece la colección de orfebrería macedonia artesanal en oro, donde se encuentran vailosísimas piezas como la diadema de los reyes macedonios y los detallistas óbolos de oro que dan muestra del nivel de riqueza alcanzado por aquella civilización. A través de su recorrido por las diferentes civilizaciones, encontramos muestras artísticas propias de la tradición helenística o egipcia. Lo transmutan en las figuras todo poderosas presentes en sus mitologías, otorgándole la forma de dioses como el busto de Zeus-Amon, datado en el siglo cuarto antes de Cristo y otros de Helios, Ares o hijo de Ra. Los hitos de Alejandro fueron numerosos, como la fundación de Alejandría al oeste del delta del Nilo, por lo que su presencia es muy fuerte dentro de la cultura egipcia. Continuando el viaje que le llevo por Mesopotamia, dentro de la cultura persa y aqueménida fue conocido como rey de reyes. Con restos de su paso por las perdidas ciudades de Babilonia y Saba, que le impulsarían en su último tramo conquistador hacia Asia central, pasando por Afganistán y culminando con la invasión del norte de la India, una tierra hasta entonces inhóspita y desconocida. Este devenir continental del joven macedonio, queda fielmente reflejado por los numerosos restos dejados a su paso por todas estas diferentes culturas, e incluso su presencia en la tradición cristiana. Entre los vestigios presentes en esta exposición, podemos encontrar desde objetos rudimentarios como vasijas, incensarios o vajillas de plata hasta escultóricos doríforos y relieves en marfil. Testigos arqueológicos de la epopeya protagonizada por el denominado ‘Cosmocrator’ en la segunda parte de la muestra, que estudia su vida y la de otros grandes personajes, en cuyas trayectorias la presencia de cometas o sucesos del mundo celeste fue significativa y que envuelve los hechos en un halo de misterio y cosmogonía. El interrogante más importante existente en la actualidad, sigue siendo la ubicación de su tan buscada tumba, que según los expertos superaría con creces la del faraón Tutankamón.
En el resto de las dos plantasdel espacio expositivo del Museo Bíblico Antonovich, se encuentran antigüedades orientales y de contexto bíblico. Con una colección de textos en tablillas de arcilla de escritura cuneiforme pertenecientes al periodo mesopotámico. Estelas y altares del Yemen, esculturas, osarios y bajorrelieves sirios. Palestina esta presente con un sudario del siglo I y una cubierta de un sarcófago filisteo. También hay preciosistas textos árabes, iconos, cruces, códices de Etiopía y lucernas paleocristianas de Cartago. Así como varios objetos coptos y de época faraónica como una arqueta para los vasos canopos, destinados a guardar las vísceras del difunto momificado.
Por último la presencia bíblica esta patente en unos textos en arameo, hebreo, griego, copto y etiópico de los siglos IV y XVIII. Una colección fotográfica de tierra santa y un minucioso Belén hispano-napolitano del siglo dieciocho.
Para la próxima temporada esta prevista la nueva instalación de unamuestra titulada ‘Cleopatra y las reinas de Alejandría’, a la espera de que se concedan todos los permisos pertinentes, que llevan postergándose más de un año. Y estan espectantes respecto alaumento de larelevancia y acogida del museo, no solo por los turistas, si no también por los autóctonos leoneses.