Todos los padres son grandes, pero el mío es gigante
Las camisetas negras de la dignidad de los obreros de la mina están siendo el gran hallazgo de la moda de este verano. Como con la canción del verano, lo único que hace falta es que todo el mundo lo entienda y que todo el mundo lo pueda decir.
“Están acabando con todo”, gritan ellos y casi sin darse cuenta ya llevan a legiones de obreros detrás. Fueron a sentarse en el edificio de la Junta y allí todos querían ser mineros.
Es de sobra sabido que para un niño no hay nadie más grande que su padre, nadie más fuerte, nadie más valiente, nadie tan capaz como él de lograrlo todo.
Es de sobra sabido, pero Willy tiene miedo de que no os hayáis dado cuenta y lo escribe en su camiseta. Y pasea orgulloso de la mano de su padre para que no sea necesario preguntarle al niño quién es el motivo de su declarado orgullo. No hay más que verlo caminar a su lado, su cara va diciendo lo mismo que está escrito en su pequeña espalda.
Y mañana paseará con otra en la que se muestra orgulloso de su mamá, irán de la mano cuando ella regrese de cortar alguna carretera, de decirle a los diputados no quieren escuchar, de acompañar en la marcha...
Porque de lo que está orgulloso Willy es de que no se les pase por la cabeza a sus padres que no haya un lugar donde arrancar el carbón de su futuro.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/18/fotografia. html
Las camisetas negras de la dignidad de los obreros de la mina están siendo el gran hallazgo de la moda de este verano. Como con la canción del verano, lo único que hace falta es que todo el mundo lo entienda y que todo el mundo lo pueda decir.
“Están acabando con todo”, gritan ellos y casi sin darse cuenta ya llevan a legiones de obreros detrás. Fueron a sentarse en el edificio de la Junta y allí todos querían ser mineros.
Es de sobra sabido que para un niño no hay nadie más grande que su padre, nadie más fuerte, nadie más valiente, nadie tan capaz como él de lograrlo todo.
Es de sobra sabido, pero Willy tiene miedo de que no os hayáis dado cuenta y lo escribe en su camiseta. Y pasea orgulloso de la mano de su padre para que no sea necesario preguntarle al niño quién es el motivo de su declarado orgullo. No hay más que verlo caminar a su lado, su cara va diciendo lo mismo que está escrito en su pequeña espalda.
Y mañana paseará con otra en la que se muestra orgulloso de su mamá, irán de la mano cuando ella regrese de cortar alguna carretera, de decirle a los diputados no quieren escuchar, de acompañar en la marcha...
Porque de lo que está orgulloso Willy es de que no se les pase por la cabeza a sus padres que no haya un lugar donde arrancar el carbón de su futuro.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/18/fotografia. html