Los nuevos aluches no pueden olvidar que son viejos
Los viejos aluches han regresado un verano más, aunque ahora lo hacen como otro deporte, como la lucha leonesa, como un corro de Liga.
Sin embargo, morirán si no saben ser un deporte más, que lo son, y mirar por el espejo retrovisor a su historia, para avanzar y para no olvidarla.
Mira esta imagen, de Mansilla, en los años 50. El recordado Olegario R. Cascos o Remelende o tantos otros nombres que utilizó aquel paisano de Maraña dirige el corro desde su mesa, con la bandera que él mismo llevaría, con dos trofeos y una megafonía. Ha pasado mucho tiempo, más de medio siglo, y, sin embargo, la estética sigue siendo prácticamente la misma, incluida la tranquilidad del guardia Casimiro, que bien sabe que allí es difícil que ocurra nada extraño.
Ayer hubo lucha, en Villaquilambre, y faltaba en el césped y en la grada Ubaldo León. No faltaba un espectador más, faltaba parte de nuestra historia, faltaba un paisano que representó la fuerza y la nobleza de este deporte. Faltaba alguien que nunca dejó de ser luchador, alguien que en su esquela sólo puso un título: ‘Luchador de lucha leonesa’. No de cualquier otra cosa, de lucha leonesa.
Si los luchadores de hoy, tan deportistas como cualquier otro que se vista de corto, se olvidan que son de la misma estirpe que Ubaldo estarán matando su propio deporte.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/16/fotografia. html
Los viejos aluches han regresado un verano más, aunque ahora lo hacen como otro deporte, como la lucha leonesa, como un corro de Liga.
Sin embargo, morirán si no saben ser un deporte más, que lo son, y mirar por el espejo retrovisor a su historia, para avanzar y para no olvidarla.
Mira esta imagen, de Mansilla, en los años 50. El recordado Olegario R. Cascos o Remelende o tantos otros nombres que utilizó aquel paisano de Maraña dirige el corro desde su mesa, con la bandera que él mismo llevaría, con dos trofeos y una megafonía. Ha pasado mucho tiempo, más de medio siglo, y, sin embargo, la estética sigue siendo prácticamente la misma, incluida la tranquilidad del guardia Casimiro, que bien sabe que allí es difícil que ocurra nada extraño.
Ayer hubo lucha, en Villaquilambre, y faltaba en el césped y en la grada Ubaldo León. No faltaba un espectador más, faltaba parte de nuestra historia, faltaba un paisano que representó la fuerza y la nobleza de este deporte. Faltaba alguien que nunca dejó de ser luchador, alguien que en su esquela sólo puso un título: ‘Luchador de lucha leonesa’. No de cualquier otra cosa, de lucha leonesa.
Si los luchadores de hoy, tan deportistas como cualquier otro que se vista de corto, se olvidan que son de la misma estirpe que Ubaldo estarán matando su propio deporte.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/16/fotografia. html