MANZANEDA DE OMAÑA: domingo, 8 de julio de 2012...

domingo, 8 de julio de 2012
Leyenda y reivindicación omañesa: El Castillo de Benal. (Actualizado).

La arboleda que medra frondosa junto a las magníficas tabladas del río Omaña, encubre compasiva la ruina del Castillo de Benal.
Las piezas de canto rodado con que fueron compuestos estos muros, quizá proceden de las montañas de escombro que dejaron las labores de la minería aurífera romana justo al otro lado del cauce.
Algunos lienzos de este castillo resisten todavía, después cinco siglos de equilibrismo, sobre el peñasco contra el que topa el agua para virar al sur con omañesa resignación.
La obra que aun puede verse por el oeste, hace tiempo que dejó de ser un torreón para erigirse en un portento. El desgarro que muestran las imágenes parece un último recurso de autodefensa. El viento que se cuela por la brecha no empuja lo poco que aún se mantiene en pie y, así, el milagro permanece. Pero el nido de cigüeñas crece muy deprisa y, cualquier dia, el despegue de una de estas aves tumbará un tramo más.

Se supone que ya existía sobre este promontorio una fortificación, no solo desde los inicios de la reconquista sino desde mucho antes, desde la época castreña y la colonización romana.
En el siglo XV, Diego Fernández de Quiñones I, "El de la Buena Fortuna", dispuso ampliar y reforzar la construcción medieval que, a lo largo de la Edad Moderna, volvería a ser objeto de reformas o adaptaciones para diversos usos.
Del abandono sucedido en el XIX, el subsiguiente saqueo de las maderas o piedras más aprovechables e incluso del empleo de materiales para consolidar el firme de la carretera que enconces se pavimentó, resultó un despojo. Un despojo menos patético que el presente ya que, desde entonces, la incuria continuó con su labor de zapa.
Sólo en el flanco oriental, el que el viajero descubre cuando llega por carretera desde la parte de León, la torre del homenaje, de planta cuadrada, aún mantiene el tipo.