MANZANEDA DE OMAÑA: En 1750, Salce tenía sesenta y una casas habitables...

En 1750, Salce tenía sesenta y una casas habitables y ocupadas y doce pajares separados. Por las respuestas que dieron para el Catastro de Ensenada sabemos que los vecinos y concejo de la enunciada población no tienen más propios que el término yermo, de lo que arriendan parte de ello para agostadero de los ganados de la Cabaña Merina a diferentes ganaderos en la cantidad de seis mil ochenta y un reales de vellón que anualmente percibe el dicho común y que, después de sacar lo correspondiente a satisfacer las contribuciones reales y gastos concejiles, si queda algún sobrante se divide a prorrata entre los vecinos para subvenir a las necesidades que ocasiona su pobreza.

De esos seis mil y ochenta y un reales había que descontar 995 que el predicho común satisface anualmente y de ynmemorial tiempo a esta parte en las partidas que siguen: doscientos reales de todo el gasto de cera y otros (otros doscientos, supongo) de sacerdotes que asisten a la festividad del Sachramento. Cincuenta reales más por la festividad de San Andrés, titular de la población. Veinte reales por la que se celebra el día de los desposorios de María Santísima por voto y devoción de la vecindad. Cincuenta y cinco reales a los eclasiásticos que asisten a las rogaziones y letanías de mayo. Ciento y veinte reales de aceite y de atizar la luminaria del Santísimo en el año... y la relación sigue.

Parece que festividades litúrgicas, santos y oficiantes eran bien atendidos ya que consumían el dieciséis por ciento de los ingresos. Y eso no era todo porque, en el capítulo de inversiones recurrentes, habría que incluir el coste de las muchas pinturas y tallas de santos entonces invocados como seguro de protección y que hoy constituyen la excepcional colección de arte sacro de este pueblo.
Así y todo, aún sobraba mucho dinero para las obras públicas y caridades dejando cuadrada la cuenta de resultados. En moneda corriente, el beneficio rentado por los pastos de Salce a mediados del XVIII no nos parecería hoy una fortuna, pero el siglo de las luces era otro tiempo. (En el análisis comparativo, y sobre todo en cuestiones de fe -en los santos y en los políticos- no me voy a meter ahora ni con la ayuda de Santa Bárbara).
A comienzos del XX vivían en Salce más de 300 personas. En 1906, el dos de julio, a las 14 horas, dos niños de siete y ocho años causaron accidentalmente un incendio que destruyó treinta y ocho casas, treinta y cinco pajares, dos molinos y la escuela. El pueblo se recuperó. Años después fue de los primeros en disponer de luz eléctrica. Y hasta época reciente siguió siendo un pueblo rico, bien gobernado y capaz de costear obras notables sin ayuda.

La ermita de Santa Bárbara guardaba una imagen de la Virgen datada en el siglo XIII. Una talla popular pero de exquisita ejecución en algunos detalles; las formas llenas del rostro, el tratamiento de los cabellos, la importancia del escote guarnecido. (M. Gómez Rascón. Theotókos). Esta Virgen ofrecía en el año 2007 un aspecto lamentable, con la corona de cuero roída por los ratones, el niño sin cabeza, la peana hecha polvo y lo demás que muestra la fotografía. Creo que ahora la custodia el Museo Diocesano de León.

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