MANZANEDA DE OMAÑA: domingo, 8 de julio de 2012...

domingo, 8 de julio de 2012

Gracias a Víctor, el Rubio.
Suerte, amigo.

No sé qué santa es ésta, pero es mi favorita.
No son pocas las mártires cristianas que se han representado alguna vez con un libro en la mano: Catalina, Bárbara, Águeda, Cecilia... También la Virgen -Nuestra Señora de la Esperanza o de la O- se representó desde la Edad Media Baja con el vientre abombado y un libro en la mano.
El libro, como objeto simbólico, tiene diverso significado y no es atributo exclusivo de ningún miembro del santoral. En esta talla de Salce, la postura de brazo y mano derechos y las marcas de anclajes en el antebrazo hacen suponer que el personaje no sostuvo algo tan liviano como la palma del martirio sino otra cosa de mayor volumen, acaso un cáliz, un instrumento musical o un torreón. Quiero pensar que es precisamente el torreón lo que le falta y que, por tanto, se trata de Santa Bárbara. En el ático del retablo mayor hay otra Santa Bárbara que no admite duda. Y es seguro que habría alguna más en la ermita que lleva su nombre. Nada extraño dada la enorme fama de esta capitana capaz de repeler con su escudo el pedrisco que arrasaba las tierras y el rayo que inflamaba los techos de paja.

Lástima que la coraza mística de Santa Bárbara solo fuera efectiva ante las inescrutables decisiones de lo sobrenatural. Lástima, porque en el Concejo de Villamor de Riello, el verdadero purgatorio no tenía tanto que ver con rayos, truenos y otros asuntos de los cielos cuanto con otro tipo de peligro mucho más cercano. Quien arramblaba con el grano en estas tierras, que por algo se llamaban de pan llevar, era el Conde de Luna cuyos alguaciles y paniaguados, desde el siglo XIV hasta el XX, practicaron el saqueo anual en las mismas eras y entre el coro lúgubre del llanto de las mujeres, según dejó escrito el abogado Vicente Flórez de Quiñones. (2)
En Salce aún se conserva la Panera del Conde, restaurada con esmero no hace mucho.

Santa Bárbara en el ático del retablo principal de Salce.

En mi pueblo también le cantamos a Santa Bárbara, sobre todo últimamente, pero con pocas esperanzas. Parece que ella no se entera y supongo que es por parecida causa, porque los engaños no tienen mucho que ver con el mundo de lo sobrenatural, ¡quia!