“Ánimo Pepe”, que ya os niegan el techo y el pan
La imagen del minero solo es tan sugerente como real. El mensaje que alguien le ha escrito en la espalda no puede ser más apropiado: “Ánimo Pepe”. Les falta añadir el apellido de que “tendréis lo que ganéis”.
Le hace falta el ánimo, a Pepe y a los otros 200, pues el tiempo va marcando las realidades. La cercanía del final del camino va quitando las máscaras. Una cosa es predicar y otra muy diferente dar trigo.
Las palabras siguen tomando las páginas de las periódicos y los minutos de las emisoras y las televisiones. Las realidades no han llegado a ningún lado. El tal Soria, al que Machado jamás dedicaría un poema, se sigue pavoneando aquí y allá sin que nadie le diga a la cara, como cuentan que siempre hicieron las gentes de esta tierra, que esto no es juego sino una forma de vida. El tal Mariano, que nos dijo que tanto había aprendido en los Jesuitas y tan agradecido estaba por ello, no tiene tiempo para escuchar lo que le quiere decir el presidente Herrera, a pesar de que cuando vino a predicar con él (y de paso a pedir el voto) afirmó que jamás había conocido gente más sensata que Juan Vicente.
Se ha ordenado el prietas las filas, se han cumplido las órdenes y ya se han hecho patentes las realidades. Ni techo ni pan os quieren dar.
Ánimo Pepe, falta te hará.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/06/fotografia. html
La imagen del minero solo es tan sugerente como real. El mensaje que alguien le ha escrito en la espalda no puede ser más apropiado: “Ánimo Pepe”. Les falta añadir el apellido de que “tendréis lo que ganéis”.
Le hace falta el ánimo, a Pepe y a los otros 200, pues el tiempo va marcando las realidades. La cercanía del final del camino va quitando las máscaras. Una cosa es predicar y otra muy diferente dar trigo.
Las palabras siguen tomando las páginas de las periódicos y los minutos de las emisoras y las televisiones. Las realidades no han llegado a ningún lado. El tal Soria, al que Machado jamás dedicaría un poema, se sigue pavoneando aquí y allá sin que nadie le diga a la cara, como cuentan que siempre hicieron las gentes de esta tierra, que esto no es juego sino una forma de vida. El tal Mariano, que nos dijo que tanto había aprendido en los Jesuitas y tan agradecido estaba por ello, no tiene tiempo para escuchar lo que le quiere decir el presidente Herrera, a pesar de que cuando vino a predicar con él (y de paso a pedir el voto) afirmó que jamás había conocido gente más sensata que Juan Vicente.
Se ha ordenado el prietas las filas, se han cumplido las órdenes y ya se han hecho patentes las realidades. Ni techo ni pan os quieren dar.
Ánimo Pepe, falta te hará.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/07/06/fotografia. html