EL CRISTO DEL CARRASCALEJO
Entre Murcia y la histórica ciudad de Caravaca de la Cruz, siguiendo la C-415, se encuentra Bullas, y a la salida de éste, en ruta a Caravaca nos encontramos con el lugar denominado El Carrascalejo; a una altitud de 610 metros, constituye un hermoso pinar; esta zona es conocida por sus vinos, de considerable graduación y espesor; en Bullas se fabrica como dulce típico unas sabrosas "Torrijas" que no dejan de ser un recuerdo a la impronta araba en esta zona.
Pero, cuando, viajas por esa ruta, si llegas al Carrascalejo, ¡Parate!... aparcas el coche y en una pinada veras un pequeño sendero,... un sendero corto, termina apenas comienza... y en su final veras un Cristo, de blanco cuerpo y rostro trágico... es El Cristo del Carrascalejo, clavado en una sencilla cruz, y siempre tiene a sus pies, algunas flores, velas encendidas,... siempre hay alguien que se acuerda de que en este bosquecillo solitario, hay un Cristo.
Todas las personas de estas tierras, recuerdan un hecho verídico: no hace muchos años, un hombre de la zona armado con un hacha se dirigió al lugar del Cristo, con el ánimo de destrozarlo; cuando le propino el primer golpe, no quedó marca alguna en la imagen; pero el hacha rebotó alcanzando el hierro, la cabeza del agresor, quien murió en el acto.
Lo relatado es un suceso cierto y cada cual puede sacar la conclusión que considere oportuna.
Lo cierto es que existe una silenciosa y profunda devoción por este Cristo y de él se cuentan varios milagros.
Cuando nos encontramos en el Carrascalejo, la impresión es fuerte, algo que sobrecoge... estamos acostumbrados a visitar Santuarios, con una perfecta organización, sólidos edificios, cantidad de exvotos, lujosas ropas, recuerdos, etc, y en el Carrascalejo, no existe nada de eso; solo una cosa, un Cristo solitario, entre pinos... cuando estas aquí, sientes tristeza, y al tiempo sientes lo que no podrás sentir en ningún otro sitio.
Entre Murcia y la histórica ciudad de Caravaca de la Cruz, siguiendo la C-415, se encuentra Bullas, y a la salida de éste, en ruta a Caravaca nos encontramos con el lugar denominado El Carrascalejo; a una altitud de 610 metros, constituye un hermoso pinar; esta zona es conocida por sus vinos, de considerable graduación y espesor; en Bullas se fabrica como dulce típico unas sabrosas "Torrijas" que no dejan de ser un recuerdo a la impronta araba en esta zona.
Pero, cuando, viajas por esa ruta, si llegas al Carrascalejo, ¡Parate!... aparcas el coche y en una pinada veras un pequeño sendero,... un sendero corto, termina apenas comienza... y en su final veras un Cristo, de blanco cuerpo y rostro trágico... es El Cristo del Carrascalejo, clavado en una sencilla cruz, y siempre tiene a sus pies, algunas flores, velas encendidas,... siempre hay alguien que se acuerda de que en este bosquecillo solitario, hay un Cristo.
Todas las personas de estas tierras, recuerdan un hecho verídico: no hace muchos años, un hombre de la zona armado con un hacha se dirigió al lugar del Cristo, con el ánimo de destrozarlo; cuando le propino el primer golpe, no quedó marca alguna en la imagen; pero el hacha rebotó alcanzando el hierro, la cabeza del agresor, quien murió en el acto.
Lo relatado es un suceso cierto y cada cual puede sacar la conclusión que considere oportuna.
Lo cierto es que existe una silenciosa y profunda devoción por este Cristo y de él se cuentan varios milagros.
Cuando nos encontramos en el Carrascalejo, la impresión es fuerte, algo que sobrecoge... estamos acostumbrados a visitar Santuarios, con una perfecta organización, sólidos edificios, cantidad de exvotos, lujosas ropas, recuerdos, etc, y en el Carrascalejo, no existe nada de eso; solo una cosa, un Cristo solitario, entre pinos... cuando estas aquí, sientes tristeza, y al tiempo sientes lo que no podrás sentir en ningún otro sitio.