Clamé al cielo y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra...
Clamé al cielo, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo”. Dicen que todas las desgracias caben en un tango y toda la vida está contada en el Tenorio.
Bien parece que uno de los pasajes más conocidos de la obra de Zorrilla (que curiosamente fue buen amigo de nuestro relojero Losada) estuviera escrita para contar lo que sienten estos mineros que con sus cachas al cielo parecen clamarle ayuda para que le entre la cordura a quien realmente sus puertas les cierra.
Cierra sus puertas y el futuro de los mineros y sus valles y sus gentes.
Se está calentando el ambiente. Parece arriesgado aceptar que los mineros tengan que hacer suya la frase de que “de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo”. No se puede ser tan chulo como para no entender que quien lucha así por lo suyo debe estar movido por razones muy poderosas. No se les va a poder acusar de agitadores profesionales, de radicales que aprovechan cualquier tumulto... son obreros. Mineros. Obreros.
No se puede ser tan prepotente para hablarle sólo de dinero a quien habla de pan, a no ser que el único lenguaje que hayas entendido o manejado en tu vida se escriba en euros.
Claman al cielo.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/06/16/fotografia. html
Clamé al cielo, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo”. Dicen que todas las desgracias caben en un tango y toda la vida está contada en el Tenorio.
Bien parece que uno de los pasajes más conocidos de la obra de Zorrilla (que curiosamente fue buen amigo de nuestro relojero Losada) estuviera escrita para contar lo que sienten estos mineros que con sus cachas al cielo parecen clamarle ayuda para que le entre la cordura a quien realmente sus puertas les cierra.
Cierra sus puertas y el futuro de los mineros y sus valles y sus gentes.
Se está calentando el ambiente. Parece arriesgado aceptar que los mineros tengan que hacer suya la frase de que “de mis pasos en la tierra responda el cielo, no yo”. No se puede ser tan chulo como para no entender que quien lucha así por lo suyo debe estar movido por razones muy poderosas. No se les va a poder acusar de agitadores profesionales, de radicales que aprovechan cualquier tumulto... son obreros. Mineros. Obreros.
No se puede ser tan prepotente para hablarle sólo de dinero a quien habla de pan, a no ser que el único lenguaje que hayas entendido o manejado en tu vida se escriba en euros.
Claman al cielo.
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