Las manos anónimas que sujetan los símbolos
Hay mucho folclore, demasiado oportunismo, detrás de quienes se envuelven en las banderas de sus patrias, detrás de quienes vocean las singularidades de su pueblo, detrás de quienes canjean por votos, escaños y elevados sueldos los amores por la tierra y sus símbolos.
Pero hay mucha verdad, mucha legalidad, mucho orgullo sincero, mucho amor por su tierra detrás de los personajes anónimos que portan las banderas, de quienes bailan los pendones al viento, de quienes sujetan las cuerdas que consiguen que jamás caigan al suelo, de quienes creen en los símbolos de su tierra; es decir, de quienes creen en su tierra, de quienes se sienten orgullosos de ella, por pobre y mísera que sea, de quienes no esperan nada a cambio del amor por su tierra.
Como ocurre siempre con los amores sinceros.
Por ello, es bueno que por un día el objetivo de la cámara se fije más en las manos anónimas que en las autoridades con banda, que muestre en primer plano las venas hinchadas de tanto pujar por su tierra y deje fuera de ángulo las manos blancas y sin arrugas de quienes jamás agarran las cuerdas del anonimato. Por ello, es bueno que por un día en el escalafón de merecer un espacio en las noticias cuente más el trabajo anónimo que la costumbre de ser protagonista.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/05/15/fotografia. html
Hay mucho folclore, demasiado oportunismo, detrás de quienes se envuelven en las banderas de sus patrias, detrás de quienes vocean las singularidades de su pueblo, detrás de quienes canjean por votos, escaños y elevados sueldos los amores por la tierra y sus símbolos.
Pero hay mucha verdad, mucha legalidad, mucho orgullo sincero, mucho amor por su tierra detrás de los personajes anónimos que portan las banderas, de quienes bailan los pendones al viento, de quienes sujetan las cuerdas que consiguen que jamás caigan al suelo, de quienes creen en los símbolos de su tierra; es decir, de quienes creen en su tierra, de quienes se sienten orgullosos de ella, por pobre y mísera que sea, de quienes no esperan nada a cambio del amor por su tierra.
Como ocurre siempre con los amores sinceros.
Por ello, es bueno que por un día el objetivo de la cámara se fije más en las manos anónimas que en las autoridades con banda, que muestre en primer plano las venas hinchadas de tanto pujar por su tierra y deje fuera de ángulo las manos blancas y sin arrugas de quienes jamás agarran las cuerdas del anonimato. Por ello, es bueno que por un día en el escalafón de merecer un espacio en las noticias cuente más el trabajo anónimo que la costumbre de ser protagonista.
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