Malo si la vida
la tenemos que convertir en museo
Aquel 2008 fue un año de museos. Y desgracias, que éstas nunca faltan cuando repasas un año, cualquiera que sea.
En aquel 2008 abrieron sus puertas el Museo Etnográfico, el de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León y el de la Trashumancia. No muchos meses antes había hecho lo mismo el de la Fauna Salvaje.
Los museos vienen a ser, en demasiadas ocasiones, la memoria de vida perdida. El etnográfico se llena de las piezas que ya no viven. De los trillos que no trillan, de los bombos que no asan castañas, de los chozos que no tienen pastores. El de la minería llegó a Sabero, con retraso, para compensar que se había ido, precisamente, la minería, que se habían cerrado las pozos, que habían quedado los mineros en paro, que el castillete se oxidaba más cada día, que Vegamediana ya no era pueblo. Y el de la trashumancia viste a los pastores que ya no se visten de pastores, recuerda los viajes que ya no se hacen... El de la fauna no requiere explicación pues nació con los animales ya muertos.
Y mientras tanto, en nuestros montes atravesaban las nieves ciervos, corzos y rebecos vivos, los zorros acechaban a los gallineros, los lobos a los rebaños, los jabalíes agachaban la cabeza y tiraban para adelante...
Están ahí, vivos, que nadie sueñe todavía en un museo para ellos.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/04/29/fotografia. html
la tenemos que convertir en museo
Aquel 2008 fue un año de museos. Y desgracias, que éstas nunca faltan cuando repasas un año, cualquiera que sea.
En aquel 2008 abrieron sus puertas el Museo Etnográfico, el de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León y el de la Trashumancia. No muchos meses antes había hecho lo mismo el de la Fauna Salvaje.
Los museos vienen a ser, en demasiadas ocasiones, la memoria de vida perdida. El etnográfico se llena de las piezas que ya no viven. De los trillos que no trillan, de los bombos que no asan castañas, de los chozos que no tienen pastores. El de la minería llegó a Sabero, con retraso, para compensar que se había ido, precisamente, la minería, que se habían cerrado las pozos, que habían quedado los mineros en paro, que el castillete se oxidaba más cada día, que Vegamediana ya no era pueblo. Y el de la trashumancia viste a los pastores que ya no se visten de pastores, recuerda los viajes que ya no se hacen... El de la fauna no requiere explicación pues nació con los animales ya muertos.
Y mientras tanto, en nuestros montes atravesaban las nieves ciervos, corzos y rebecos vivos, los zorros acechaban a los gallineros, los lobos a los rebaños, los jabalíes agachaban la cabeza y tiraban para adelante...
Están ahí, vivos, que nadie sueñe todavía en un museo para ellos.
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