MANZANEDA DE OMAÑA: Eloy Tascón: “Si tuviera que comerlas... reventaba”...

Eloy Tascón: “Si tuviera que comerlas... reventaba”
El popular ‘Chisquero’ de Robles fue uno de esos pescadores para los que el río no tenía secretos

MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández / León
A la pregunta de cuantas truchas pudo pescar primero sonríe, después lo piensa y, finalmente, da una respuesta que confirma que es imposible saberlo. “Solo sé que cada vez que salía si tuviera que comer las que pescaba pues había reventado siete veces”.
Es Eloy Tascón, uno de esos pescadores de toda la vida al que en Robles de la Valcueva todos conocen por El Chisquero. Tines, el cobrador del coche de linea de Reyero, recuerda perfectamente como en época de pesca este hombre llegaba con jaulas de truchas y él las subía para uno de esos templos de la trucha cuando se podían comercializar, la Venta de Getino. “ ¡Qué se yo las que le mandaría! cientos de kilos, las que me pedía Amador. Sólo se que un año al final de la temporada me pagó más de 84.000 pesetas de aquellas, de las de entonces, que no las había ganado yo en la mina en varios meses”.
Cuando Eloy dice “de aquellas” sabe que habla de hace décadas, porque el ya supera los ochenta años, porque hace años que no se comercializa la trucha y porque, por suerte, llegó a la merecida jubilación. “Me gustaba pescar, no lo niego, pero no era un deporte. Tuve que dejar la mina con una silicosis curiosas, tenía seis hijos, había que sacarlos adelante y había que sacar unas perras de sonde fuera. De la pesca unas, de ir a la vendimia otras...”.
Y aunque ya no pesca para vender le sigue tirando el gusanillo. Y las artes no las pierde. “No se fue el año pasado o hace dos años cuando salí todavía al río. Pues agarré tres o cuatro. Hombre, es verdad que ya no hay pesca ninguna, que parece que echaron un camión de lejía, pero si sabes alguna coges y si no sabes pues también coges, pero una mojadura”.
Se queda callado. Ordena los recuerdos, los amaneceres camino del río y, de repente, musita la matrícula de la vieja moto con la que tantas veces fue a pescar. “León 7.628. Yo que sé los años que tendrá pero todavía anda, hasta hace nada iba en ella a casi todos los lados”, y uno de sus hijos, allí presente, corrobora que no hace mucho que dejó de andar con la vieja Montesa. “Esa la cuidas y tienes moto para toda la vida, pero la dejas en manos de estos vilortas de ahora y no les dura de aquí al domingo”.
Se mueve un poco. Busca el sol que se hace de rogar, se vuelve y pregunta.
- Entonces, ¿qué andáis haciendo por aquí?
- Buscando a alguien que nos enseñe a pescar.
- Ya no estáis para aprender.
- ¿Y al Chisquero quién le enseñó a pescar?
- La necesidad de coger truchas. Si necesitárais pescar bien que aprendiais.
Nunca les falta razón.