PESCA
Crisis piscícola en los cauces
Los pescadores se preguntan dónde están las truchas, vistos los resultados
Luis Luengo / León
Los escasos resultados que se están produciendo y las pocas truchas que se ven en los ríos pese a que bajan en buenas condiciones para poder detectarlas– años atrás no resultaba difícil observarlas desde los puentes o verlas salir de la orilla al acercarse–-, hace que los pescadores se muestren preocupados por la aparente pobreza piscícola que padecen los cauces leoneses. Señalan que cuando corren insectos por la superficie apenas se ven cebadas y que entre las pocas pintonas que se capturan predominan las de tamaño pequeño o muy grande, echándose en falta las tallas medianas consideradas como las más vulnerables a la depredación.
Con esta inquietud por delante, preguntamos al jefe de la sección de Pesca de León, cómo se ha desarrollado la freza y que incidencia ha tenido la depredación del cormorán en las poblaciones piscícolas este año. Javier Sancho, nos informa que “la freza se ha desarrollado con cierta normalidad ya que los caudales han permanecido estables, si bien, condicionada a la escasez de agua en los ríos por la falta de precipitaciones en los meses de invierno y primavera”. En cuanto a las densidades de cormoranes reseña, que “según los censos facilitados por la SEO (Sociedad Española de Ornitología, Grupo Ibérico de Anillamientos de León) y de acuerdo con los seguimientos realizados por los Agentes Medioambientales, las poblaciones invernantes en la provincia de León han descendido con respecto al año anterior. Pero la incidencia de ésta especie invernante, móvil y errática, es difícil de determinar, no obstante si podemos decir que posiblemente ha sido menor”. Le preguntamos también sobre la normativa de pesca y nos comenta que “no hay cambios significativos, quizás se ha de prestar atención al uso del aparejo de la modalidad de lance conocida como mosca a la leonesa o ahogada, que deberá estar constituido por un máximo de cuatro señuelos por encima de la boya de flotación y por un único señuelo, lastrado o no, por detrás de la misma, reseñando que cualquier modificación en la composición de este aparejo implicará que todos los señuelos del aparejo vayan desprovistos de arponcillo”.
Crisis piscícola en los cauces
Los pescadores se preguntan dónde están las truchas, vistos los resultados
Luis Luengo / León
Los escasos resultados que se están produciendo y las pocas truchas que se ven en los ríos pese a que bajan en buenas condiciones para poder detectarlas– años atrás no resultaba difícil observarlas desde los puentes o verlas salir de la orilla al acercarse–-, hace que los pescadores se muestren preocupados por la aparente pobreza piscícola que padecen los cauces leoneses. Señalan que cuando corren insectos por la superficie apenas se ven cebadas y que entre las pocas pintonas que se capturan predominan las de tamaño pequeño o muy grande, echándose en falta las tallas medianas consideradas como las más vulnerables a la depredación.
Con esta inquietud por delante, preguntamos al jefe de la sección de Pesca de León, cómo se ha desarrollado la freza y que incidencia ha tenido la depredación del cormorán en las poblaciones piscícolas este año. Javier Sancho, nos informa que “la freza se ha desarrollado con cierta normalidad ya que los caudales han permanecido estables, si bien, condicionada a la escasez de agua en los ríos por la falta de precipitaciones en los meses de invierno y primavera”. En cuanto a las densidades de cormoranes reseña, que “según los censos facilitados por la SEO (Sociedad Española de Ornitología, Grupo Ibérico de Anillamientos de León) y de acuerdo con los seguimientos realizados por los Agentes Medioambientales, las poblaciones invernantes en la provincia de León han descendido con respecto al año anterior. Pero la incidencia de ésta especie invernante, móvil y errática, es difícil de determinar, no obstante si podemos decir que posiblemente ha sido menor”. Le preguntamos también sobre la normativa de pesca y nos comenta que “no hay cambios significativos, quizás se ha de prestar atención al uso del aparejo de la modalidad de lance conocida como mosca a la leonesa o ahogada, que deberá estar constituido por un máximo de cuatro señuelos por encima de la boya de flotación y por un único señuelo, lastrado o no, por detrás de la misma, reseñando que cualquier modificación en la composición de este aparejo implicará que todos los señuelos del aparejo vayan desprovistos de arponcillo”.