Si sabes hacer algo para que llueva, hazlo; si no, disfruta Nos tendremos que duchar con gaseosa como lleguen los meses de verano y siga sin llover. Harán un negocio como no recuerdan las marcas de agua embotellada. (Si levantaran la cabeza nuestros abuelos y nos vieran comprando agua en botella y hasta tomándola en el bar a la hora de los vinos...). Nos haremos fotos al lado de las ruinas de las casas que emergerán de los pantanos...
Es cierto, pero como nada podemos hacer para que llueva, habrá que ser positivos, no practicar la pena queja preventiva y disfrutar de este sol que nos ha venido, por más ilógico que nos resulte. (Para quienes estén pensando en sacar alguna virgen o algún santo en rogativas les recordaría la anécdota del cura al que fueron a pedir que sacara al patrón recorriendo los campos y el párroco les dijo aquello de “si queréis que saque el santo lo sacamos, pero os advierto que de llover no está”).
Decía que ante lo inevitable habrá que disfrutar del sol. Habrá que sacar del armario las bermudas y darle moreno a los gemelos, habrá que esperar tranquilamente al novio con las piernas al sol y la cabeza protegida, habrá que conversar con los paisanos que en cada pueblo están sentados a la vera de la tapia con una página de periódico en la cabeza, habrá que pasear con las mujeres por los caminos sin coches, habrá que correr con el perro...
Que de llover no está.
Es cierto, pero como nada podemos hacer para que llueva, habrá que ser positivos, no practicar la pena queja preventiva y disfrutar de este sol que nos ha venido, por más ilógico que nos resulte. (Para quienes estén pensando en sacar alguna virgen o algún santo en rogativas les recordaría la anécdota del cura al que fueron a pedir que sacara al patrón recorriendo los campos y el párroco les dijo aquello de “si queréis que saque el santo lo sacamos, pero os advierto que de llover no está”).
Decía que ante lo inevitable habrá que disfrutar del sol. Habrá que sacar del armario las bermudas y darle moreno a los gemelos, habrá que esperar tranquilamente al novio con las piernas al sol y la cabeza protegida, habrá que conversar con los paisanos que en cada pueblo están sentados a la vera de la tapia con una página de periódico en la cabeza, habrá que pasear con las mujeres por los caminos sin coches, habrá que correr con el perro...
Que de llover no está.