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Curtiendo igual que su tatarabuelo
El curtidor Genaro González, de Santa Mª del Páramo, protagoniza la pieza del mes
F. Fernández / Santa María
Empezó a curtir pieles mi tatarabuelo Froilán, en 1887, siguieron varias generaciones y así llego hasta mi padre, Fernando, y en ello sigo yo, curtiendo pieles tal y como se hacía en 1887”. Así explica el actual propietario de la fábrica de curtidos artesanales de Santa María del Páramo, Genaro González, siglo y cuarto de actividad artesanal, curtiendo cueros, con una calidad reconocida. “ Ya nadie trabaja como lo hacemos aquí, por eso nos piden cuerohasta de lugares donde hay numerosas fábricas, como en Cataluña”.
Este singular artesano es el protagonista de una de las tradicionales actividades del Museo Etnográfico de León con sede en Mansilla, la ‘pieza del mes’, que tiene una nueva cita esta misma tarde, a las 19 horas, en el patio Espacio Peregrino de la planta baja del edificio. “Queremos sumarnos a la celebración del 125 aniversario de la fundación de la Fábrica de Curtidos González de Santa María del Páramo, e invitamos a su actual titular, Genaro González, para que nos guíe en este oficio a través de la donación a la institución provincial de una muestra del utillaje manual procedente de dicha fábrica, así como diferentes elementos didácticos del proceso seguido y que conformarán en esta ocasión el continuo Programa ‘Pieza del Mes’ del Museo”.
Recuerdan desde el museo mansillés que “pastores, ganaderos, pellejeros, tramperos, cazadores, arrieros y demás gentes de estas tierras surtían de la materia prima a los curtidores, quienes preparaban finamente la materia mediante cuidados procesos, con herramientas y materias vegetales, taninos y minerales, para convertir las pieles en cueros. De su resultado se surtían una pléyade de gremios, artesanos y oficiantes tales como guarnicioneros, talabarteros, zapateros, albordoneros o guardamecileros que daban forma final a la materia para uso y servicio básico, directo, artístico o complementario de personas y animales”.
Una buena ocasión para conocer de cerca un nuevo oficio y a uno de sus últimos artesanos, Genaro González. “Yo ya soy de la generación que llamaríamos del bachillerato y ya me costó trabajo meterme en ello; por ello, entiendo que no aparezcan nuevos trabajadores del gremio, la gente ya no quiere pasar cuatro horas con el lomo doblado por el único placer de las cosas bien hechas, cuidadas... ahora todo es artificial”.
Menos su fábrica, menos su trabajo, menos sus cueros. La única pena que se puede achacar a la iniciativa que hoy llega al museo etnográfico es que quienes allí conozcan el oficio no pueden conocer asimismo la vieja fábrica, la de siempre, en la que cada día trabaja Genaro y, sobre todo, los olores a cuero de verdad de los que estánimpregnadas todas las estancias de la casa. Ya sería mucho pedir. Un lugar en el que no faltan las telarañas. “No es que no las queramos quitar, es que algo tienen que comer las moscas en verano y si no tienen telarañas te taladran la cabeza a tí”.
Es sólo uno de los secretos del viejo oficio en manos de este personaje, al que todos le ponen el mismo apellido. “Es un buen tipo”.
Curtiendo igual que su tatarabuelo
El curtidor Genaro González, de Santa Mª del Páramo, protagoniza la pieza del mes
F. Fernández / Santa María
Empezó a curtir pieles mi tatarabuelo Froilán, en 1887, siguieron varias generaciones y así llego hasta mi padre, Fernando, y en ello sigo yo, curtiendo pieles tal y como se hacía en 1887”. Así explica el actual propietario de la fábrica de curtidos artesanales de Santa María del Páramo, Genaro González, siglo y cuarto de actividad artesanal, curtiendo cueros, con una calidad reconocida. “ Ya nadie trabaja como lo hacemos aquí, por eso nos piden cuerohasta de lugares donde hay numerosas fábricas, como en Cataluña”.
Este singular artesano es el protagonista de una de las tradicionales actividades del Museo Etnográfico de León con sede en Mansilla, la ‘pieza del mes’, que tiene una nueva cita esta misma tarde, a las 19 horas, en el patio Espacio Peregrino de la planta baja del edificio. “Queremos sumarnos a la celebración del 125 aniversario de la fundación de la Fábrica de Curtidos González de Santa María del Páramo, e invitamos a su actual titular, Genaro González, para que nos guíe en este oficio a través de la donación a la institución provincial de una muestra del utillaje manual procedente de dicha fábrica, así como diferentes elementos didácticos del proceso seguido y que conformarán en esta ocasión el continuo Programa ‘Pieza del Mes’ del Museo”.
Recuerdan desde el museo mansillés que “pastores, ganaderos, pellejeros, tramperos, cazadores, arrieros y demás gentes de estas tierras surtían de la materia prima a los curtidores, quienes preparaban finamente la materia mediante cuidados procesos, con herramientas y materias vegetales, taninos y minerales, para convertir las pieles en cueros. De su resultado se surtían una pléyade de gremios, artesanos y oficiantes tales como guarnicioneros, talabarteros, zapateros, albordoneros o guardamecileros que daban forma final a la materia para uso y servicio básico, directo, artístico o complementario de personas y animales”.
Una buena ocasión para conocer de cerca un nuevo oficio y a uno de sus últimos artesanos, Genaro González. “Yo ya soy de la generación que llamaríamos del bachillerato y ya me costó trabajo meterme en ello; por ello, entiendo que no aparezcan nuevos trabajadores del gremio, la gente ya no quiere pasar cuatro horas con el lomo doblado por el único placer de las cosas bien hechas, cuidadas... ahora todo es artificial”.
Menos su fábrica, menos su trabajo, menos sus cueros. La única pena que se puede achacar a la iniciativa que hoy llega al museo etnográfico es que quienes allí conozcan el oficio no pueden conocer asimismo la vieja fábrica, la de siempre, en la que cada día trabaja Genaro y, sobre todo, los olores a cuero de verdad de los que estánimpregnadas todas las estancias de la casa. Ya sería mucho pedir. Un lugar en el que no faltan las telarañas. “No es que no las queramos quitar, es que algo tienen que comer las moscas en verano y si no tienen telarañas te taladran la cabeza a tí”.
Es sólo uno de los secretos del viejo oficio en manos de este personaje, al que todos le ponen el mismo apellido. “Es un buen tipo”.