¡Oh licor exquisito!
a ti acude
toda clase de mosquitos,
a ti te visitamos
los enfermos y los sanos,
y a ti te debemos
la salud que disfrutamos.
A ti en las bodegas te tizan
y los taberneros te bautizan;
y por ti nos vemos muy borrachos
y somos la risión de los muchachos;
por ti faltamos a nuestros deberes,
y luego, cuando llegamos a casa,
reñirnos con nuestras mujeres.
Vengan vinos de Castilla,
manchegos y andaluces,
que el que sea de Castilla
debe estar siempre a dos luces.
vino que del cielo vino
y no vino para nos,
en el cáliz está Cristo
y en la hostia un solo Dios.
Beber todos bebemos;
mamar todos mamamos;
cinco sentidos tenemos
y los cinco los perdemos
cuando nos emborrachamos.
Está la concha en el mar
que muchos tontos no han visto,
que no hay más concha, viva Cristo,
que beber y no pagar.
Cuando me alargan un jarro
es tanto lo que me aferro,
como la vaca al becerro,
haciendo mayor desgarro.
Y me pongo algo modorro
y aunque me den con un porro
y me traten como a un burro,
yo, señores, no me aburro
mientras esté cayendo el chorro.
La amistad que pide un brindis
y no me puedo negar
al brindis que me suplican
en pro de fiel amistad.
Alzo, pues, el jarro, amigo,
para saludar cordial
a los padres, a los novios
y a todos los que el afán
en festejar este día,
a quien los supo juntar.
Brindo por todos, por todos,
y también quiero brindar:
brindo por los chiquitines,
por aquellos que vendrán
a hacernos también abuelos,
y más tarde han de llegar
haciéndonos también ancianos
sembrando felicidad.
a ti acude
toda clase de mosquitos,
a ti te visitamos
los enfermos y los sanos,
y a ti te debemos
la salud que disfrutamos.
A ti en las bodegas te tizan
y los taberneros te bautizan;
y por ti nos vemos muy borrachos
y somos la risión de los muchachos;
por ti faltamos a nuestros deberes,
y luego, cuando llegamos a casa,
reñirnos con nuestras mujeres.
Vengan vinos de Castilla,
manchegos y andaluces,
que el que sea de Castilla
debe estar siempre a dos luces.
vino que del cielo vino
y no vino para nos,
en el cáliz está Cristo
y en la hostia un solo Dios.
Beber todos bebemos;
mamar todos mamamos;
cinco sentidos tenemos
y los cinco los perdemos
cuando nos emborrachamos.
Está la concha en el mar
que muchos tontos no han visto,
que no hay más concha, viva Cristo,
que beber y no pagar.
Cuando me alargan un jarro
es tanto lo que me aferro,
como la vaca al becerro,
haciendo mayor desgarro.
Y me pongo algo modorro
y aunque me den con un porro
y me traten como a un burro,
yo, señores, no me aburro
mientras esté cayendo el chorro.
La amistad que pide un brindis
y no me puedo negar
al brindis que me suplican
en pro de fiel amistad.
Alzo, pues, el jarro, amigo,
para saludar cordial
a los padres, a los novios
y a todos los que el afán
en festejar este día,
a quien los supo juntar.
Brindo por todos, por todos,
y también quiero brindar:
brindo por los chiquitines,
por aquellos que vendrán
a hacernos también abuelos,
y más tarde han de llegar
haciéndonos también ancianos
sembrando felicidad.