El lobo mata a la puerta de Congosto
Un ganadero de la localidad denuncia la muerte de cuatro ovejas que fueron agredidas en una finca cerrada ubicada a tan sólo 200 metros del casco urbano.
m. j. alonso | ponferrada 18/01/2012
Los ataques de lobo se multiplican en la comarca y empiezan a dejar de ser hechos aislados y separados en el tiempo. Ahora las víctimas han sido cinco ovejas propiedad de un ganadero de Congosto. De ellas, sólo una consiguió escapar de la muerte, aunque no sin quedar marcada. Los hechos ocurrieron de la noche del domingo para el lunes en una finca cerrada ubicada a tan sólo 200 metros del casco urbano de la localidad. Fue en la mañana del lunes cuando el propietario descubrió la macabra escena y dio aviso a los agentes forestales para que hicieran parte del suceso. En el mismo, los técnicos reflejan que el ataque ha sido obra del lobo —tal y como quiso aclarar el denunciante— y no de perros salvajes, que también han provocado daños a ganado de la zona en anteriores ocasiones.
La imagen ayer era de todo menos tranquila. Los cadáveres de las ovejas muertas estaban extendidos por la finca, completamente destrozados. Las heridas de mayor consideración se encontraban en la yugular y los cuartos traseros. Modus operandi atribuido a un animal carnívoro protegido que empieza a causar cada vez más problemas en la comarca. No hay que retroceder mucho en el tiempo, sino sólo unas semanas, para encontrar ataques en puntos geográficos bien distintos. Los últimos se dieron en Salentinos (Páramo del Sil) y Santa Marina de Torre (Torre del Bierzo). En ambos casos el ataque fue a ganado vacuno.
Si bien los vecinos no pueden asegurar a ciencia cierta que haga mucho que no se producen ataques, puesto que hay animales que han desaparecido sin dejar rastro, no tenían constancia expresa de la presencia del lobo en las cercanías hasta hace relativamente poco. De hecho, algunos aseguran haber escuchado aullidos en la ladera de la Peña. Sería necesario mirar casi tres décadas atrás para dar constancia de la existencia de cánidos. Entonces uno apareció muerto. No obstante, los vecinos no se extrañan de su presencia, puesto que son consciente de un aumento de población que ha empezado a dejar rastro. Lo que ahora quiere el ganadero es recibir alguna compensación económica por los daños.
Y es en el apartado de ayudas donde se encuentran los mayores problemas, dado que —como han denunciado desde Asaja— la única solución factible que se plantea desde la Junta de Castilla y León es que el ganadero contrate un seguro privado. En este caso, el afectado recibiría entre 30 y 72 euros por cabeza dependiendo de la edad del animal muerto.
Un ganadero de la localidad denuncia la muerte de cuatro ovejas que fueron agredidas en una finca cerrada ubicada a tan sólo 200 metros del casco urbano.
m. j. alonso | ponferrada 18/01/2012
Los ataques de lobo se multiplican en la comarca y empiezan a dejar de ser hechos aislados y separados en el tiempo. Ahora las víctimas han sido cinco ovejas propiedad de un ganadero de Congosto. De ellas, sólo una consiguió escapar de la muerte, aunque no sin quedar marcada. Los hechos ocurrieron de la noche del domingo para el lunes en una finca cerrada ubicada a tan sólo 200 metros del casco urbano de la localidad. Fue en la mañana del lunes cuando el propietario descubrió la macabra escena y dio aviso a los agentes forestales para que hicieran parte del suceso. En el mismo, los técnicos reflejan que el ataque ha sido obra del lobo —tal y como quiso aclarar el denunciante— y no de perros salvajes, que también han provocado daños a ganado de la zona en anteriores ocasiones.
La imagen ayer era de todo menos tranquila. Los cadáveres de las ovejas muertas estaban extendidos por la finca, completamente destrozados. Las heridas de mayor consideración se encontraban en la yugular y los cuartos traseros. Modus operandi atribuido a un animal carnívoro protegido que empieza a causar cada vez más problemas en la comarca. No hay que retroceder mucho en el tiempo, sino sólo unas semanas, para encontrar ataques en puntos geográficos bien distintos. Los últimos se dieron en Salentinos (Páramo del Sil) y Santa Marina de Torre (Torre del Bierzo). En ambos casos el ataque fue a ganado vacuno.
Si bien los vecinos no pueden asegurar a ciencia cierta que haga mucho que no se producen ataques, puesto que hay animales que han desaparecido sin dejar rastro, no tenían constancia expresa de la presencia del lobo en las cercanías hasta hace relativamente poco. De hecho, algunos aseguran haber escuchado aullidos en la ladera de la Peña. Sería necesario mirar casi tres décadas atrás para dar constancia de la existencia de cánidos. Entonces uno apareció muerto. No obstante, los vecinos no se extrañan de su presencia, puesto que son consciente de un aumento de población que ha empezado a dejar rastro. Lo que ahora quiere el ganadero es recibir alguna compensación económica por los daños.
Y es en el apartado de ayudas donde se encuentran los mayores problemas, dado que —como han denunciado desde Asaja— la única solución factible que se plantea desde la Junta de Castilla y León es que el ganadero contrate un seguro privado. En este caso, el afectado recibiría entre 30 y 72 euros por cabeza dependiendo de la edad del animal muerto.