La Historia continúa...
31 de enero de 2007
(Historia Visual de León nº 8 y final)
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ, RICARDO CHAO
Diario de León, 14/1/2007
Poco después de la muerte de Franco se iniciaron una serie de contactos de procuradores de Cortes (acuerdo de Tordesillas de 16/2/1976) y presidentes de Diputaciones correspondientes a las provincias leonesas y castellanas (Monzón el 23 de febrero, en León el 15 de marzo y a la que se incorpora Asturias), en Salamanca el 9 de abril, en Segovia el 17 de mayo, en Valladolid el 21 de junio y con Fraga el 28 de junio de 1979) con objeto de acordar una mancomunidad de diputaciones leonesas y castellanas. Los representantes de la provincia de León provenientes del Régimen de Franco, aunque participaron en estas reuniones, siempre mostraron reticencias remarcando las peculiaridades leoneses y su mayor afinidad con Asturias, lo que trajo consigo la participación de la diputación asturiana en las siguientes reuniones que llego a participar en algunos manifiestos.
En 1977 se propone una mancomunidad de Diputaciones de Castilla y León organizada según los siguientes organismos: un pleno que reuniría a los presidentes de la diputaciones, una comisión de gobierno con dos representantes por provincia, una presidencia y dos vicepresidencias de carácter rotatorio que distinguía entre provincias leonesas y castellanas, de forma que, por ejemplo, a un presidente leonés le correspondiera un vicepresidente primero castellano. Sin embargo, las diputaciones de León, Logroño y Santander no se adhirieron a esta mancomunidad en un primer momento, aunque lo hicieron finalmente. La mancomunidad no llego a materializarse.
El regionalismo castellano vallisoletano impulsaba el proceso de formalización y control de su región "castellano-leonesa" a través de medios de prensa, como el Norte de Castilla, o asociaciones como la Alianza Regional o el Instituto Regional de Castilla y León (que no contaron con apoyo en León) además de su notable influencia en el Gobierno Central.
El Norte de Castilla impulsaba de esta forma la autonomía de Castilla y León: "Castilla reclama su estatus de autonomía y ustedes son los representantes de Castilla. Y si es por un lugar simbólico para reunirse, la geografía de nuestra región está plagada de lugares históricos marcados por la petición de libertades: Villalar, Tordesillas, Toro, Medina del Campo,…"
Mientras, la provincia leonesa tanteaba posibilidades: unión con Asturias, con Zamora y Salamanca, con Castilla o sola. Por ejemplo, la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos en colaboración con la Diputación de León y el patrocinio de la Federación Astur-Leonesa de Cajas de Ahorros realizó un estudio para analizar la viabilidad de una comunidad asturleonesa que concluía importantes vinculaciones asturleonesas: continuidad poblacional, existencia de flujos económicos, recursos naturales, etc. que complementado con una planificación económica conjunta daría lugar a una unión integrada y coherente.
El 2 de julio de 1977 se reúnen los parlamentarios socialistas de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora, el 10 de julio de 1977 los de UCD de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid, Zamora y Santander, de UCD en Monzón de Campos para constituir comisiones de estudio para una autonomía "castellano-leonesa".
El 15 de junio de 1977 se producían las primeras elecciones democráticas.
El 30 de julio se constituye la Junta de Parlamentarios de Castilla y León en la que los parlamentarios de León, Logroño y Santander manifestaron de forma clara sus dudas. Fue necesario reconocer que la Junta no prejuzgaba el ámbito geográfico regional así como la existencia de dos regiones ya que hablaban de "Castilla y de León".
El 31 de octubre se constituye la asamblea de Parlamentarios de Castilla y León en la que los correspondientes a León, Logroño y Santander manifiestan de forma creciente su incomodidad. En el caso de León como consecuencia de la cada vez más evidente asimilación castellana. El Ministro de las Regiones, Clavero Arévalo, decidió "esperar a la Constitución y no reconocer preautonomía ni a León, ni a Santander ni a Logroño".
31 de enero de 2007
(Historia Visual de León nº 8 y final)
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ, RICARDO CHAO
Diario de León, 14/1/2007
Poco después de la muerte de Franco se iniciaron una serie de contactos de procuradores de Cortes (acuerdo de Tordesillas de 16/2/1976) y presidentes de Diputaciones correspondientes a las provincias leonesas y castellanas (Monzón el 23 de febrero, en León el 15 de marzo y a la que se incorpora Asturias), en Salamanca el 9 de abril, en Segovia el 17 de mayo, en Valladolid el 21 de junio y con Fraga el 28 de junio de 1979) con objeto de acordar una mancomunidad de diputaciones leonesas y castellanas. Los representantes de la provincia de León provenientes del Régimen de Franco, aunque participaron en estas reuniones, siempre mostraron reticencias remarcando las peculiaridades leoneses y su mayor afinidad con Asturias, lo que trajo consigo la participación de la diputación asturiana en las siguientes reuniones que llego a participar en algunos manifiestos.
En 1977 se propone una mancomunidad de Diputaciones de Castilla y León organizada según los siguientes organismos: un pleno que reuniría a los presidentes de la diputaciones, una comisión de gobierno con dos representantes por provincia, una presidencia y dos vicepresidencias de carácter rotatorio que distinguía entre provincias leonesas y castellanas, de forma que, por ejemplo, a un presidente leonés le correspondiera un vicepresidente primero castellano. Sin embargo, las diputaciones de León, Logroño y Santander no se adhirieron a esta mancomunidad en un primer momento, aunque lo hicieron finalmente. La mancomunidad no llego a materializarse.
El regionalismo castellano vallisoletano impulsaba el proceso de formalización y control de su región "castellano-leonesa" a través de medios de prensa, como el Norte de Castilla, o asociaciones como la Alianza Regional o el Instituto Regional de Castilla y León (que no contaron con apoyo en León) además de su notable influencia en el Gobierno Central.
El Norte de Castilla impulsaba de esta forma la autonomía de Castilla y León: "Castilla reclama su estatus de autonomía y ustedes son los representantes de Castilla. Y si es por un lugar simbólico para reunirse, la geografía de nuestra región está plagada de lugares históricos marcados por la petición de libertades: Villalar, Tordesillas, Toro, Medina del Campo,…"
Mientras, la provincia leonesa tanteaba posibilidades: unión con Asturias, con Zamora y Salamanca, con Castilla o sola. Por ejemplo, la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos en colaboración con la Diputación de León y el patrocinio de la Federación Astur-Leonesa de Cajas de Ahorros realizó un estudio para analizar la viabilidad de una comunidad asturleonesa que concluía importantes vinculaciones asturleonesas: continuidad poblacional, existencia de flujos económicos, recursos naturales, etc. que complementado con una planificación económica conjunta daría lugar a una unión integrada y coherente.
El 2 de julio de 1977 se reúnen los parlamentarios socialistas de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora, el 10 de julio de 1977 los de UCD de Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid, Zamora y Santander, de UCD en Monzón de Campos para constituir comisiones de estudio para una autonomía "castellano-leonesa".
El 15 de junio de 1977 se producían las primeras elecciones democráticas.
El 30 de julio se constituye la Junta de Parlamentarios de Castilla y León en la que los parlamentarios de León, Logroño y Santander manifestaron de forma clara sus dudas. Fue necesario reconocer que la Junta no prejuzgaba el ámbito geográfico regional así como la existencia de dos regiones ya que hablaban de "Castilla y de León".
El 31 de octubre se constituye la asamblea de Parlamentarios de Castilla y León en la que los correspondientes a León, Logroño y Santander manifiestan de forma creciente su incomodidad. En el caso de León como consecuencia de la cada vez más evidente asimilación castellana. El Ministro de las Regiones, Clavero Arévalo, decidió "esperar a la Constitución y no reconocer preautonomía ni a León, ni a Santander ni a Logroño".