MANZANEDA DE OMAÑA: miércoles 7 de diciembre de 2011...

miércoles 7 de diciembre de 2011
Robles de Laciana: experiencias en el camino al Muxivén.

El camino a la braña de Robles arranca en La Torrentera, una pendiente muy corta pero ardua y resbaladiza, como la misma vida. Hasta no hace mucho, el suelo de polvo o barrillo aconsejaba a los caminantes pisar sobre las bandas de hierba del eje y las orillas. A lo mejor, la expresión "agárrate al tapín" viene de ahí. Ahora La Torrentera está pavimentada con cemento y el tránsito es más cómodo aunque, en época de heladas, los crampones no sobran.

La cuesta de Torrentera se va endureciendo y al final, después de la rampa más impía, hay una señal que causa desazón entre los turistas de lo rural. A mi me parece uno de los dos mejores ideogramas que adornan los caminos de estas comarcas. (El otro está en la calle principal de Torrestío).
Los logogramas que utiliza la Dirección General de Carreteras suelen ilustrar sobre conceptos concretos de forma muy precisa. Pero Robles de Laciana es un pueblo de artistas (Arroyo, Jonás Pérez, Fra alias Fran, Lolo el de Jamo et alii) y la inteligencia abstracta y la capacidad expresiva de esta comunidad es insólita. Por eso a nadie debe extrañar que la señal en cuestión -la del pico de La Torrentera, digo- exija cierto esfuerzo interpretativo. A primer golpe de vista cabría pensar que limita la velocidad máxima de los tractores, sin embargo el sentido de la advertencia es muy al contrario; va dirigido a los caminantes:
¡Ojo! ¡Vacas sueltas!
Vaya usted con tiento si no es capaz de correr a más de 40 km por hora.

El Fontín mana justo al pie de una fachada donde lucen dos fragmentos de unas piedras armeras. Creo que fueron trasladadas desde su situación original, fragmentadas y dispuestas de tal modo -lo que en arte se llama descontextualización- que ahora exige mayor esfuerzo descifrar su leyenda.
Es lo que tiene el arte moderno, ya digo.
Abreviaremos un poco el relato porque este blog nunca pretendió decribir minuciosamente rutas para senderistas. El caso es que, para subir a la braña de Robles y al pico Muxivén hay que salir por la cuesta de La Torrentera. Después viene la Fuente Cimera y El Campo del Feisuelu y muchas cuestas más. Y luego La Martiniega y el Calecho de Los Lobos y la cantera del Campo Argaxiao y más cuestas. Y La Cueña, que es otra cuesta, con su fuente y su pilo. Y luego viene un alto donde parece que se acaban las cuestas, pero no se acaban. ¡Qué va! Poco más allá, el camino antiguo aboca a una gran pista minera que pasa junto a El Llao o El Lago.

Y, pasado El Llao, la pista continúa con una larga cuesta por La Cerra y en las proximidades de la Güeriza hace un zigzag para aplanarse en el paraje que llaman la Pena el Ferreiro, a unos 1.600 metros de altitud, lindando con el Monte de Las Chabiadas. Y... ¡atención aquí!

Año 1995 después de Jesucristo.
Todo en valle leonés de Laciana está dominado por "El Imperio".
¿Todo?
¡No!
Una aldea, poblada por los irreductibles fuchiqueirus, resiste todavía y siempre al invasor...
Pepeméndix, iudex maximus, reúne la inteligencia y astucia de Astérix y el esbelto corpachón de Obélix. Cuando "El Imperio" trata de invadir a la brava el monte de Las Chabiadas para arrasarlo, Pepeméndix se infiltra en la Administración y, desde dentro, de sutruchu, lidera la resistencia de su pueblo hasta la victoria total.

Excepto Robles, el Valle de Laciana pertenece, de momento, al "Imperio".
Cuando "El Imperio" agota cualquiera de los sectores del yacimiento carbonero susceptibles de explotación a cielo abierto, declara el paisaje devastado como aula geológica y ¡santas pascuas!
El aula geológica del monte de Robles es, afortunadamente, testimonio de la primera derrota sufrida por "El Imperio".

Poco más arriba del aula geológica, la pista imperial alcanza La Chana Redonda, un gran teso (1.724 m) muy propicio a los incendios, desde el que la vista domina gran parte del Valle de Laciana.

La Chana Redonda es una atalaya que facilita el control de algunas rutas de montaña secularmente usadas por los osos, los ganaderos y pastores y también, en algún tiempo, por diverso género de furtivos necesitados de escapar desde Laciana hacia las Asturias de Asturias o viceversa. Desde el inicio de aquella guerra y hasta largo tiempo después, estos andurriales tuvieron interés estratégico y táctico. Algunos vestigios de entonces explican que La Chana Redonda es hoy conocida como el Alto de Los Parapetos.

Siguiendo la fastuosa pista minera y rebasados Los Parapetos, un tramo descendente lleva al Collado de Altar (1.628 m) que está muy próximo a la braña. Para que nadie se haga un lío, véase el siguiente mapa:
La ruta indicada en color naranja es el tramo de camino a la braña de Robles entre la cuesta de La Torrentera y el cruce con la pista minera.
De aquí en adelante, el auténtico camino de la braña está marcado con color verde.
La traza de color azul es la pista hecha por "El Imperio" en su momento para evacuar el carbón de la frustrada explotación a cielo abierto. Más tarde sirvió para transportar el combustible extraído de una mina practicada en el monte de Sosas y cerrada al poco tiempo por falta de rentabilidad. (Las minas con mineros de verdad ya no son tanto chollo como fueron en otro tiempo).
El lugar donde termina el tramo azul es el Collado de Altar (cota 1.628 m). Aquí mismo, en la alambrada, hay una puerta -ojo: abrir, pasar y cerrar- y, desde ella, una senda que, entre los piornos, lleva a la braña.
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