Se apagan las palabras
Se acabó. Adiós a las palabras, tres semanas de discursos, carreteras, frases hechas... dan paso al silencio en el que cada almohada toma la decisión. Final y libre.
Son muchos días, demasiados discursos y pocas realidades. La recta final denota el miedo y frases que llenan espacios pero no nos sacan de las incertidumbres. Preocupantes frases hechas de aquellos a quienes vamos a vender nuestra alma, de quienes son la mayoría en esta tierra.
- Haremos lo que tenemos que hacer.
También sería que reconozcáis que vais a hacer lo que no tenéis que hacer.
- El AVE es muy bueno para esta tierra porque trae gente.
Será bueno para esta tierra, no lo dudo, pero no puede ser la explicación que trae gente porque no es menos realidad que también la lleva. Y si es bueno que la traiga, por el mismo razonamiento, debería ser malo que la lleve.
El micrófono celebra el final del largo maratón. Descansa de los discursos y se acuesta para quedarse simplemente con los rumores, con los ecos, tal vez con algún comentario a micrófono cerrado de esos que tanto daño causan o tal vez de esos que te inmortalizan con una frase que jamás habrías pronunciado a pecho descubierto.
- ¡Manda guevos!
Esto se acabó. Usted mismo.
http://www. la-cronica. net/2011/11/19/fotografia. html
Se acabó. Adiós a las palabras, tres semanas de discursos, carreteras, frases hechas... dan paso al silencio en el que cada almohada toma la decisión. Final y libre.
Son muchos días, demasiados discursos y pocas realidades. La recta final denota el miedo y frases que llenan espacios pero no nos sacan de las incertidumbres. Preocupantes frases hechas de aquellos a quienes vamos a vender nuestra alma, de quienes son la mayoría en esta tierra.
- Haremos lo que tenemos que hacer.
También sería que reconozcáis que vais a hacer lo que no tenéis que hacer.
- El AVE es muy bueno para esta tierra porque trae gente.
Será bueno para esta tierra, no lo dudo, pero no puede ser la explicación que trae gente porque no es menos realidad que también la lleva. Y si es bueno que la traiga, por el mismo razonamiento, debería ser malo que la lleve.
El micrófono celebra el final del largo maratón. Descansa de los discursos y se acuesta para quedarse simplemente con los rumores, con los ecos, tal vez con algún comentario a micrófono cerrado de esos que tanto daño causan o tal vez de esos que te inmortalizan con una frase que jamás habrías pronunciado a pecho descubierto.
- ¡Manda guevos!
Esto se acabó. Usted mismo.
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