El desembestido.
Ahora sí, todos los moldes, fruto del trabajo de muchos días son bajados al foso de fundición mediante un sistema de poleas, comenzando esta nueva fase en la que se procede al relleno y atacado del interior del macho, que durante el proceso de moldeo ha servido de cámara de combustión de la leña empleada en su estufado.
En la parte superior y dentro del molde se coloca la anilla, de la que colgará el badajo, dejando al descubierto la cabeza y que el bronce agarrará al entrar fundido.
Sobre la capa se encajan por último las distintas piezas del molde del asa, que son prefabricadas con resinas sintéticas y sílice lavada y seca. Esta última estructura será durante la colada la boca de entrada del metal fundido dentro del molde.
Una vez hecho todo esto, mediante útiles adecuados y un polipasto se eleva la capa en la que ahora podrán leerse en negativo las inscripciones antes adosadas a la camisa. Esta es arrancada del macho dejando su espacio libre para la colada posterior.
Antes de volver a bajar la capa, el macho será lijado y pintado con un producto a base de zirconio (antiguamente se empleaban cenizas del propio horno de fundición), también se recuece la tierra humedecida de la coronilla y se procede a descender la capa suavemente, hasta que encaje perfectamente con las muescas previamente señaladas.
Ahora sí, todos los moldes, fruto del trabajo de muchos días son bajados al foso de fundición mediante un sistema de poleas, comenzando esta nueva fase en la que se procede al relleno y atacado del interior del macho, que durante el proceso de moldeo ha servido de cámara de combustión de la leña empleada en su estufado.
En la parte superior y dentro del molde se coloca la anilla, de la que colgará el badajo, dejando al descubierto la cabeza y que el bronce agarrará al entrar fundido.
Sobre la capa se encajan por último las distintas piezas del molde del asa, que son prefabricadas con resinas sintéticas y sílice lavada y seca. Esta última estructura será durante la colada la boca de entrada del metal fundido dentro del molde.
Una vez hecho todo esto, mediante útiles adecuados y un polipasto se eleva la capa en la que ahora podrán leerse en negativo las inscripciones antes adosadas a la camisa. Esta es arrancada del macho dejando su espacio libre para la colada posterior.
Antes de volver a bajar la capa, el macho será lijado y pintado con un producto a base de zirconio (antiguamente se empleaban cenizas del propio horno de fundición), también se recuece la tierra humedecida de la coronilla y se procede a descender la capa suavemente, hasta que encaje perfectamente con las muescas previamente señaladas.