Los clásicos de la vida rural
No hay más que ver el pequeño huerto, un clásico de la vida rural y práctica, por encima de todo; de los que cierran con una alambrera que sobró de otro sitio, en la puerta colocan un somier que ya no hace cama, en el interior de un oxidado bidón que olvidaron los de Obras Públicas ‘prende’ fuego para calentar las manos o asar patatas, cualquier plástico puede ser invernadero...
Y como protección contra todo tipo de ataques, por tierra (los zorros), por aire (las pegas y golondrinas) y por mar (los veraneantes)... el espantapájaros, el clásico, el de siempre, unos palos vestidos con un roto mono azul, con barba y su pelucón.
Es el huerto de un clásico de la vida rural y sus viejas costumbres.
Los modernos habitantes, los neorurales, apostarían para los mismos servicios por otros instrumentos. El viejo espantapájaros acabaría en el fuego y en las ramas de los árboles relucirían ofensivos a la vista cientos de CD (no sé si legales o piratas); el suelo luciría sembrado de botellas de plástico metidas boca abajo, ignoro su finalidad; en los cierres colgarían bolsas de plástico que parece que ahuyentan con su silbido a los enemigos.
Me cuesta creer que un viejo zorro no se dé cuenta de que se trata de una vieja bolsa y el viento.
http://www. la-cronica. net/2011/11/17/fotografia. html
No hay más que ver el pequeño huerto, un clásico de la vida rural y práctica, por encima de todo; de los que cierran con una alambrera que sobró de otro sitio, en la puerta colocan un somier que ya no hace cama, en el interior de un oxidado bidón que olvidaron los de Obras Públicas ‘prende’ fuego para calentar las manos o asar patatas, cualquier plástico puede ser invernadero...
Y como protección contra todo tipo de ataques, por tierra (los zorros), por aire (las pegas y golondrinas) y por mar (los veraneantes)... el espantapájaros, el clásico, el de siempre, unos palos vestidos con un roto mono azul, con barba y su pelucón.
Es el huerto de un clásico de la vida rural y sus viejas costumbres.
Los modernos habitantes, los neorurales, apostarían para los mismos servicios por otros instrumentos. El viejo espantapájaros acabaría en el fuego y en las ramas de los árboles relucirían ofensivos a la vista cientos de CD (no sé si legales o piratas); el suelo luciría sembrado de botellas de plástico metidas boca abajo, ignoro su finalidad; en los cierres colgarían bolsas de plástico que parece que ahuyentan con su silbido a los enemigos.
Me cuesta creer que un viejo zorro no se dé cuenta de que se trata de una vieja bolsa y el viento.
http://www. la-cronica. net/2011/11/17/fotografia. html