Etnografía
Los municipios y las localidades que forman parte de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna gozan de una gran historia que ha sido transmitida de generación en generación.
De acuerdo con la información proporcionada por el Ídolo de Rodicol, encontrado en las proximidades del Santuario de la Virgen de la Seita, los territorios de esta Reserva ya estaban habitados en la Edad de Bronce.
Astures y romanos también poblaron estas tierras, dejando numerosas huellas de su estancia, como canales de la minería del oro, calzadas romanas o restos de lanzas astures. El Castillo de Luna es un claro ejemplo de las fortificaciones que frenaron el avance musulmán.
El pastoreo ha sido el principal pilar económico de la zona y, por lo tanto, ha determinado la cultura y tradiciones de sus gentes. La arquitectura tradicional de patín o las casas nobiliarias con blasones son unas de las edificaciones más características.
Las fiestas culturales, la religión, la matanza del cerdo, la gastronomía y las tradiciones familiares, son algunos de los factores que han formado parte de la vida de los habitantes de la Reserva de la Biosfera y que han forjado el gran carácter de estas gentes.
Los municipios y las localidades que forman parte de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna gozan de una gran historia que ha sido transmitida de generación en generación.
De acuerdo con la información proporcionada por el Ídolo de Rodicol, encontrado en las proximidades del Santuario de la Virgen de la Seita, los territorios de esta Reserva ya estaban habitados en la Edad de Bronce.
Astures y romanos también poblaron estas tierras, dejando numerosas huellas de su estancia, como canales de la minería del oro, calzadas romanas o restos de lanzas astures. El Castillo de Luna es un claro ejemplo de las fortificaciones que frenaron el avance musulmán.
El pastoreo ha sido el principal pilar económico de la zona y, por lo tanto, ha determinado la cultura y tradiciones de sus gentes. La arquitectura tradicional de patín o las casas nobiliarias con blasones son unas de las edificaciones más características.
Las fiestas culturales, la religión, la matanza del cerdo, la gastronomía y las tradiciones familiares, son algunos de los factores que han formado parte de la vida de los habitantes de la Reserva de la Biosfera y que han forjado el gran carácter de estas gentes.