MANZANEDA DE OMAÑA: La estructura económica y social leonesa del siglo...

La estructura económica y social leonesa del siglo XVI
Por Diego Fidalgo | León | 25/10/2011

La Edad Moderna supuso un parón económico y una acomodación social de la capital leonesa.

Estructura económica

Los viejos reinos de Castilla y de León fueron el centro del gobierno de Carlos V y de Felipe II, principalmente Castilla fue fuente de riqueza mediante recursos económicos y demográficos. El desarrollo agropecuario tanto en el incremento de la extensión de cultivos como en la reorganización para el mejor aprovechamiento de las tierras y el crecimiento del sector ganadero fueron las bases de esa bonanza económica castellana a lo que hay que unir los beneficios de las exportaciones, así como, el gran caudal y riquezas proveniente del Nuevo Mundo.
En León se puede ver un estancamiento por la falta de adecuación de las estructuras económicas y sociales a los tiempos modernos que representaban el siglo XVI

Lo que ocurre en Castilla es lo contrario de lo que sucede en la capital leonesa, en León se puede ver un estancamiento por la falta de adecuación de las estructuras económicas y sociales a los tiempos modernos que representaban el siglo XVI, pero este es un fenómeno que venía durante toda la baja edad media. De este modo, León perdió importancia a favor de urbes como Medina del Campo, Burgos o Valladolid que fueron referentes urbanos del reino en estos momentos.

La mejor forma de definir la economía leonesa es refirnos como la continuación de la economía medieval, se basaba en la agricultura de subsistencia, la ganadería, la pequeña actividad artesanal dependiente de productos agropecuarios y el exiguo comercio basado en pequeñas transacciones de mercaderes.

La subsistencia de la ciudad desde los tiempos dorados de León se había basado en muchas ocasiones en ser sede de mercado que seguía celebrándose en Santa Ana los miércoles, de acuerdo con el artículo 46 del Fuero de León: "mercatum publicum quod quarta feria antiquitus agitur". Enrique IV concedió un segundo día de mercado, los sábados. Además, se celebraban otros especializados como el marcadillo o mister dedicado al grano en la plaza de Santa María y la del pan detrás de San Martín.
La organización del trabajo en la ciudad de León se desarrolló entorno al municipio que va a asumir el papel instaurador de tablas de precios, lugares de trabajo e inspección, pesas y medidas,...

En la provincia hay ciertas mejoras como la participación en la Mesta, no en vano, recordemos que León fue cabeza de una de las provincias de la Mesta, a sus pastos de verano subían muchos rebaños que transcurrían por las cañadas. Los beneficios de la Mesta en León se los llevaban los nobles que participaban en los cargos directivos de la asociación como los Acuña de la familia del Conde de Valencia de Don Juan que a comienzos del siglo XVI era entregador general o las dignidades de las Ordenes Militares como don Pedro Núñez de Guzmán que ejercía de clavero de la Orden de Calatrava.

Los recursos de la economía urbana los aporta el campo, los agricultores ya fueran libres, propietarios, pertenecientes a un señorío o una aparcería traían sus productos a la ciudad. Es importante también los productos que comercializaban los artesanos, poco a poco, con el transcurrir del tiempo comienzan a surgir pequeños centros manufactureros, pero el desarrollo del comercio y el escaso tejido manufacturero hicieron que León no fuera un centro de gran pujanza económica.

La organización del trabajo en la ciudad de León se desarrolló entorno al municipio que va a asumir el papel instaurador de tablas de precios, lugares de trabajo e inspección, pesas y medidas,... frente a los gremios que pretendían el autogobierno. El cabildo catedralicio también tenía poder para organizar sus propios negocios.

Estructura social

La sociedad leonesa sigue arraigada en el pasado, al igual que ocurría con la economía. Los señoríos predominaban sobre el resto de relaciones sociales existentes en la época, ya fueran nobiliarios, laicos, eclesiásticos o militares. Pese a esta situación en las relaciones sociales "cercanas", desde la monarquía se pretendía a través del emperador Carlos V y de su sucesor Felipe II aumentar su poder disminuyendo el de la nobleza, algo que favorecía a la burguesía que comenzaba a tomar fuerza. Sin lugar a dudas, episodios como la guerra de Comunidades ayudan eficazmente a la monarquía para hacerse con el poder político, económico y militar.