MANZANEDA DE OMAÑA: Las THAU, ¿Casualidad o creencia?...

l asno, dócil, resistente y muy agradecido (económico de mantener) fue compañero imprescindible

La industria familiar corría a cargo de las mujeres, especialmente las de mayor edad o las abuelas que no disponían de agilidad para las labores en el campo, horas y horas tejiendo, haciendo calceta, remendando sobre remendado, dando la comida a los más pequeños, alimentando a las gallinas y a los cerdos, aportaban cierta función consejera sobre su clan y solían sobrevivir si los partos numerosos no tenían accidentes a algunos de sus hijos y a sus maridos porque las guerras y las calamidades acababan con buena parte de los mejores hombres.

Escriño para la harina."Si no hay harina (pan) todo es mohina". Este recipiente era muy valorado para conservar alimentos y preservarlos de los roedores. Los había de todos los tamaños desde uno de mano hasta más alto que una persona.

Estas matriarcas, resto etnográfico astur, ya Estrabón hablaba de que las mujeres entre los astures eran las responsables de la tierra, eran depositarias del sentimiento religioso en la casa. San San Antonio se encargaba de la salud de los animales. La Virgen de Camposagrado de las desgracias humanas.

En esta imagen de principios de siglo se condensa toda la vida de una casa de ribera. La madre carga la burra con saco de grano y las alforjas con alubias, emprendiendo su viaje a la capital. Con la venta de estos productos sacará el dinero justo para llevar a la niña al médico. Vestimentas de luto y a la espalda los chopos podados hasta la última hoja. La vaca que retorna al pueblo es morucha, poca leche y poca carne.

En el cuadro "La segadora embarazada" (P. Cuadrado 1971) se refleja la abnegación de estas mujeres.

Su fe estaba basada en la Providencia Divina que disponía de vidas y haciendas de forma imprevisibles pero que había que aceptar. Eran frecuentes sus asistencias a novenas y misas en el convencimiento de que tenía que rezar por su prole. Su práctica religiosa se desarrollaba con oraciones aprendidas en la infancia, repetidas como fórmulas mágicas, a veces en latín incomprensible y otras veces sentidas en castellano con toda la fuerza de su literalidad.

Las THAU, ¿Casualidad o creencia?

A caballo entre lo casual, mero capricho estético y lo religioso rozando con lo mágico, en lugares distantes siempre muy visibles encontramos estas "Thau". Si en algunos casos podría admitirse que son remates estéticos, licencias del albañil que con ellas marca su nivel profesional, en otros no parece que haya ninguna intención decorativa.

Ello nos da pie a pensar razonablemente si habría alguna personas o varias que atribuyeran a la "T" el significado taumatúrgico, la señal de los elegidos bíblica que luego siguió usándose a través de la iconografía de San Antón..

No debemos cometer el error de considerar a nuestros abuelos ignorantes de los textos bíblicos. Al contrario que ocurre actualmente el conocimiento de lo que se llamaba Historia Sagrada, la Biblia, era considerable. Añadiendo que en cada época el hombre se esfuerza por traducir a su escala diaria el mensaje religioso-mágico, con lo cual ideas que en una época nadie pone en duda en otra época son desechadas por erróneas.

Estas "T" en la ventana, vienen a decir:

"aquí vive gente temerosa de Dios, por lo tanto el demonio no tiene entrada"

El episodio bíblico al que se refiere, dicho muy resumidamente, hace mención al A. T. y al Apocalipsis. Un rey indignado por la maldad de sus súbditos, ordena matar a la mitad. Al hacer el recuento de su sentencia, observa que ha matado a muchos de los mejores y se han librado muchos de los malos. Cambia de táctica, marca con una "T" en la frente a los buenos para luego ordenar matar a todos los que no tengan esa señal. Este relato es usado como explicativo del Juicio Final, donde será juzgado cada cual. Los que estén en paz con el Rey, marcados por su vida de justos, se salvarán. Lo de tener una marca en la frente que ahora nos mueve a risa, no les parecía tan raro a nuestros antepasados porque en la frente marcaban ellos a fuego las ovejas con el hierro del dueño.

San Antón, conocido de todos por su protección sobre los animales domésticos, llevaba colgada de su cuello una "T", como lo lleva en la insignia de la cofradía de Cuadros. Como la "T" también fue usada para adivinación y orientación por las estrellas, no era del agrado de todos, porque bajo la apariencia bienintencionada, podía esconder una segunda finalidad no tan inocente..... Resultado que fue perdiendo uso como símbolo a medida que era sospechosa de encubrir prácticas adivinatorias poco recomendables.

Conociendo la historia de algunos dueños de las casas, muy religiosos y devotos, podemos conjeturar que su colocación en las fachadas tiene un trasfondo conscientemente religioso, incluso aunque sus descendientes lo ignoren.

La marca en el dintel de la Salida de Egipto, los dioses precristianos de las casas, los lares romanos, siempre el hombre ha pedido protección divina para su casa. La colocación de ramos benditos en las cuadras y balcones, siempre con un fin protector. Hoy hacemos un seguro y nos quedamos tan tranquilos.

Lo habitual era poner en lugar bien visible el año de la construcción y las iniciales del promotor de la construcción.

En este caso las iniciales de la esposa J. O. intercalan un cáliz con una Hostia refulgente y una Cruz triunfante. Es evidente el fuerte componente religioso y la intención doctrinal. Si la "T" se prestaba a dobles interpretaciones no siempre claras, en este caso la ortodoxia está salvada.

El nombre del esposo, escueto y claro, bajo el motivo religioso, tiene su encanto y define al titular como persona franca.