"Los caudales manaderos,
como tienen por
costumbre,
son mis ojos, que por veros
a sus rayos verdaderos,
el
agua mata su lumbre" (A. L.
Huerta de amores)
El dicho de la tierra, indica cómo a veces el labrador se tenía que conformar con animales mediocres:
"Para un trote, cualquier
caballo vale"