MANZANEDA DE OMAÑA: En Villalbura se puede apreciar la ruina de un techo...

En Villalbura se puede apreciar la ruina de un techo con planta redondeada, estructura de madera sobre postes, cubil a la puerta para animales domésticos, cubierta de paja y una sola estancia que incluía el horno. Todo ello conforme a lo que se suele aceptar como prototipo de vivienda celta. El perro guardián es también un elemento etnográfico.

"Las casa son redondas, no tienen sala, ni cuadra, ni retrete, toda la casa es un solo aposento redondo, en ella están los hombres, los puercos y los bueyes, todo proindiviso. El hogar está en medio de esta apacible morada.... Las dichas casa están cubiertas con cimborrios de fina paja." (Eugenio Salazar S. XVI)

En fechas muy recientes, estos restos de Villalbura, la última casa ovalada de techo con anexo para el gocho y las gallinas, ha desaparecido bajo las ruedas de una explanadora para facilitar el supuesto aparcamiento a los pocos coches que se atreven con estas cuestas. Es el triunfo del coche, invasor del patrimonio etnográfico.

En ocasiones muy señaladas se hacía una especie de apartado, a modo de tienda de campaña con telas, sábanas, formando una habitáculo en el que se administraba el Viático en el trance de la muerte. Este recuerdo todavía se conserva en algunas personas viejas que lo vieron de niños.

Tradicionalmente hasta los tiempos modernos, la explotación económica se realizaba en el mismo recinto, teniendo como centro el fuego y la olla o por lo menos el pote.

Siempre en busca de la autarquía, horno de pan, telar, cuadras, lagar, pozo de agua potable, taller de reparación de aperos, reposo, tertulia en filandón, asistencia a ancianos y enfermos, la convivencia con los ganados era muy estrecha por lo que se les llegaba a querer realmente hasta el extremo de no venderlos por sentido de agradecimiento a los servicios que habían prestado a la casa......