La campana
La campana, a través de un lenguaje especial hecho de tañidos, avisó a las gentes de los acontecimientos cotidianos o extraordinarios más diversos. A toque de campana se reunían los vecinos a concejo o iban a la hacendera. Su repique anunciaba la fiesta y su pausado doblar era anunciador de la muerte. El toque de nublado alejaba las tormentas o el de rebato ponía en alerta sobre el fuego o la desgracia. La vida y la muerte se comunicaban con la campana. Aún quedan, por fortuna, muchos campaneros, maestros de un lenguaje tan bello como desconocido para las nuevas generaciones.
La campana, a través de un lenguaje especial hecho de tañidos, avisó a las gentes de los acontecimientos cotidianos o extraordinarios más diversos. A toque de campana se reunían los vecinos a concejo o iban a la hacendera. Su repique anunciaba la fiesta y su pausado doblar era anunciador de la muerte. El toque de nublado alejaba las tormentas o el de rebato ponía en alerta sobre el fuego o la desgracia. La vida y la muerte se comunicaban con la campana. Aún quedan, por fortuna, muchos campaneros, maestros de un lenguaje tan bello como desconocido para las nuevas generaciones.