MANZANEDA DE OMAÑA: La madreña, que a todos nos iguala...

La madreña, que a todos nos iguala

En este suelo empedrado de la histórica casa de Pepe el de Ariego está escrita toda la historia. Ahí están las piedras de cómo se hacían entonces las cosas, ahí se perciben con nitidez otras piedras más grandes que parecen formar las vías de un tren, y las forman, son los carriles por los que avanzaban las ruedas del carro para no dañar el empedrado.

Yahí las ves, madreñas para todos:hombres, mujeres, niños... y militares con graduación, que por esta casa de Pepe han pasado personajes de saberes y valores, “gente de orden”, dice él.

Y es que si hay algo que iguala a todos los seres humanos que llegan a un pueblo de montaña son las madreñas. No se ha descubierto calzado más caliente, no lo hay más seco y aislado de la humedad y, sobre todo, no lo hay más limpio al llegar a casa. Descalzas las madreñas en el portal, bien colocadas, y puedes andar con las zapatillas bien secas y los pies bien calientes, sin dañar ni manchar nada, por las impresionantes estancias de la casa de Pepe Valcarce, no hallarás otra galería como la que él te ofrece. También puertas y cuadros, la chimenea restaurada como siempre fue, la cocina de humo con su pregancia y su alacena, el escritorio...

El escritorio, allí estará seguramente Pepe escribiendo una de sus cartas, a Kennedy o doña Letizia, al Papa o Rajoy... a Zapatero no, que no la espere.