MANZANEDA DE OMAÑA: EL NICHO DEL TELENO – J. Carlos Campos...

EL NICHO DEL TELENO – J. Carlos Campos
Debo confesar que hace unos meses, cuando subí por primera vez a la cumbre del Teleno, mis ojos apenas se apartaron del suelo. Subí escudriñando las rocas en busca de cualquier cosa que se pareciera a un petroglifo, pensaba que como mínimo encontraría cazoletas y con un poco de suerte algo que me sugiriese la huella de nuestros ancestros.
Pronto me di cuenta que las posibilidades eran escasas. La cuarcita es una roca demasiado dura para ser tallada con facilidad, los petroglifos suelen estar situados cerca de los espacios habitados y el sendero que nos conducía a la cumbre seguramente no coincidía con la ruta de ascensión prehistórica.
En esa época, el Teleno era venerado como un dios: " N0 cabe ninguna duda de que los Astures augustanos adoraron a un Marte Teleno, creyéndolo presidente de la montaña de este nombre, montaña que separa la Maragatería de la Cabrera, y suponiendo que en sus cimas, cubiertas de nieve y espesa bruma gran parte del año forjaba la deidad el trueno y el rayo, esparciendo por estas comarcas abundantes nieves y lluvias torrenciales. Y que según Estrabón, los Astures sacrificaban en su honor castrones o machos cabrios - cuya carne consideraban exquisita- y que a los peregrinos o extranjeros les cortaban las manos y los sacrificaban a la misma deidad" (Matías Rodriguez, Historia de Astorga)
Un poco desilusionado, no comprendía que una montaña sagrada no conservase ningún vestigio de su culto ancestral.
Cuando por fin ascendimos el último repecho y accedimos a la gran meseta que corona su cumbre, levanté por fin mi mirada admirado de lo que allí había, ya que justo al final de la meseta y conincidiendo con la cumbre se encuentra un increíble amontonamiento de piedras que se prolonga a lo largo de mas de 200 mts por la cresta que divide las dos vertientes. Los habitantes de la sierra lo llaman "EL NICHO", y con este nombre tan revelador figura en el plano topográfico. La visión del conjunto es engañosa, y solo se comprende su grandiosidad cuando se esta en lo alto de la cima.
El Teleno es una vieja montaña que ha estado sometida a la erosión de los glaciares y la acumulación de nieve en sus cumbres hasta el Cuaternario, sus formas son onduladas y con escasos crestones de roca en las cumbres, por eso llama poderosamente la atención tal amontonamiento de grandes piedras, precisamente en su cima y a todas luces producto de la acción humana
En la cumbre de muchas montañas hay piedras sueltas producto de la erosión, pero aquí hay ciertos detalles que hacen pensar que esas piedras fueron después amontonadas formando grandes montículos (túmulos?), incluso tapando los afloramientos naturales.
El montículo más alto (la cumbre, lógicamente) posee varios accesos para llegar a sus casi 15 mts de altura: un pequeño sendero entre el caos de rocas utilizado en la actualidad por los visitantes, un muro artificial construido en la zona Este que trataremos posteriormente, y una rampa que asciende en diagonal, resultado de la colocación de rocas de tamaño considerable como soporte de lo que antaño fue un sendero.
Bajo estas lajas parece que se hizo un vaciado de piedras hasta la base del túmulo, colocando estas en el suelo de forma circular.
La estructura resultante (aunque bastante colapsada) forma un espacio circular en la base, del que sale una rampa hacia la cumbre. En la parte izquierda sobre el horizonte, se distingue también el muro antes aludido y es en esta zona donde abundan lo que parecen ser restos de cimientos circulares y rectangulares.
El muro está construido sobre la franja de piedras amontonadas de la zona Este, tiene una longitud aproximada de 50 mts. de largo y una media de 1,170 de alto X 1,20 de ancho.
Hay que descartar una función defensiva de toda la estructura, pues solo habría que bordearla para no toparse con ella. Por otra parte, al estar en la misma cresta de la cima, las bajísimas temperaturas durante la mayor parte del año impiden cualquier tipo de poblamiento estable.