MANZANEDA DE OMAÑA: Nadie murmure de nadie, que todos somos de carne humana...

Nadie murmure de nadie, que todos somos de carne humana que no hay pellejo de aceite sin su correspondiente botana."

En la bodega "La Jarrilla", sita en la calle del Porvenir, en Valladolid, trabaja el último botero de la provincia, don Federico Santacruz Miguel. La tradición familiar es el fundamental condicionante de su profesión, ya que al menos cinco generaciones la han practicado. Procede de Burgos, donde ya ejercía como maestro botero Federico Santacruz García (su padre, ya fallecido).

No podemos determinar con exactitud el origen de la utilización de los "pellejos" (1) como recipientes para contener líquidos, pero resulta evidente que cuando el hombre se hace ganadero, está poniendo las bases de este uso. Son los pastores los que primero utilizaron la piel del animal para estos fines, y el "odre" o barquino durante muchos siglos ha sido un recipiente habitual de agua para ellos.

Los líquidos principales para los que se han destinado los pellejos, fundamentalmente son tres: el agua, el aceite y el vino, y para cada uno de ellos el tratamiento de la piel es distinto. Así, los pellejos destinados a agua están sometidos a un proceso de "encasque" (2); los destinados a aceite no requieren este tratamiento, están sin curtir o "en verde". El proceso de preparación de un pellejo para contener vino (corambre) es el que vamos a analizar a continuación.

En primer lugar, se procede a la elección de la res, preferentemente de macho cabrío, ya que tiene mayor consistencia y tamaño de piel o "casco" que la de la cabra, más fina y pequeña. El peso idóneo del ejemplar oscila entre los 30-35 kilos, que supone una capacidad de uso de alrededor de 80 litros. La procedencia de las reses condiciona la calidad de la piel. Así, se prefieren pieles que procedan de zonas frías, con mayor dureza de piel (León, Covarrubias, Matallana y, en general, Meseta Norte), más que las de zonas cálidas (Meseta Sur), porque allí el calor hace que se deshidrate más la piel y tenga menor calidad, aun siendo válida para su elaboración.

A continuación, la res se desuella y se procede a sacar entera la piel del animal, sin más cortes que los del cuello, patas a la altura del codo y "turmas", en el caso de que sea macho.

Seguidamente se da la vuelta a la piel y se procede a "salarla", esparciendo sal gorda en los restos de carne que queden pegados a ésta, y se la tiene así durante ocho o diez días, para que no se estropee ni se le caiga el pelo (si no se salase, podría coger el "carbunco" (3). Pasado este tiempo se limpia la sal y se "labra" la piel, que es quitar todos los restos de carne que quedan con la ayuda de la "guadaña" o "dalle" (parte metálica de una guadaña), y de yeso en polvo, que hace el papel del jabón de afeitar.

Normalmente, el proceso de elaboración del pellejo se realizaba en serie; es decir, las operaciones se efectuaban con varios pellejos a la vez, por lo que se les "empilaba" unos encima de otros en paquetes de 25 kilos aproximadamente ("si se empilan en mayor cantidad, pueden "rearder" debido a la humedad y el calor que se concentra puede estropear la piel, formándose en el pelo "calvas").

Labrada la piel, se ataban las "garrillas", que son las patas delanteras cortadas a la altura del codo, llamadas así porque se usan para agarrar el corambre lleno, y el "piezgo", que es la pata inferior derecha, con hilo de cáñamo (hoy en día, de nylon).

Las demás aberturas, como el ombligo, turmas, etc., se cierran con "botanas", piezas de madera de roble, planas y de forma tronco-cónica con una acanaladura en el borde para facilitar su atado a la piel por la parte del pelo con hilo de cáñamo. Son de distintos tamaños, y reciben distintos nombres, según su uso:

ESPEJAL: Botana de madera de haya de 7.10 cm. de diámetro, que sirve para sustituir una garrilla o piezgo roto o picado.

MARCALEJO: Botana de unos 5-6 cm. de diámetro para reparar agujeros grandes.

BOTANA: Propiamente dicha, es de unos 34 cm. de diámetro.

OMBRIGUERA: Botana destinada a cerrar el agujero del ombligo.

LENTEJUELA: Botana muy pequeña, de menos de 1 cm. de diámetro, que sirve para cerrar las "viruelas", agujeros muy pequeños que quedan en la piel del animal si ha contraído esta enfermedad, o bien si tiene arañazos.

Estas botanas proceden del pueblo alavés de Santa Cruz de Campezó.

Para coser las botanas se utiliza el palo "botanero", que sirve para dar la vuelta al pellejo y atarlas por dentro. Esta operación es la más costosa de realizar, debido a la resistencia que ofrece la abertura del cuello de la res, por donde ha de pasar el resto de la piel).