MANZANEDA DE OMAÑA: Nacer con estrella o nacer estrellado...

Nacer con estrella o nacer estrellado

Un amigo, al que la vida regaló muchas bellezas morales pero le negó la física, cada vez que explotan las primaveras y las jóvenes las saludan con ropas adecuadas repite con indisimulada sorna: “A mí el mundo me debe una explicación”, para él mismo responderse sin esperar a más: “No es lo mismo nacer con estrella que nacer estrellado”.

Pedro Navaja, matón de esquina, lo contaba de otra manera para que lo cantara Blades, distinta letra para el mismo son: “Si naciste para martillo del cielo te caen los clavos”.

La suerte y la desgracia. Nacer de pie o morir de éxito, que tan de moda está. La abuela recitaba un largo refranero que explicaba porqué en la misma escalera, del mismo ayuntamiento, el mismo día y con idénticos méritos hay quien luce al viento las mejores galas y quien vive atada a su escayola: “A quien Dios quiere bien, le trae las sardinas junto a la sartén y el aceite también” o “a quien Dios quiere bien, el viento le junta la leña” decía para quien los vientos siempre soplan a favor mientras en el otro platillo colocaba aquello de “así acontecen cosas recias, como ir a la plaza y volver sin orejas” o “a unos les llenan el tazón y a otros les dan en la cabeza con el cucharón”.
En definitiva, “a quien no tiene hambre (y a Botín), Dios le llena los graneros”.

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