MANZANEDA DE OMAÑA: Jornada de puertas cerradas...

Jornada de puertas cerradas

Contaba con pena Juanita, que regentó fonda en Pontedo, cómo se le murió un jilguero porque “los de abastos” le obligaron a sacarlo del comedor y en el pasillo se lo mataron las corrientes de aire. “Nunca hubo justicia con los débiles”, concluía, argumentando que los poderosos hacían con sus pájaros lo que les venía en gana.

En la mili me llamaba la atención cómo cada día que había zafarrancho de limpieza por las mañanas, dejando las dependencias como los chorros del oro, no fallaba que aquella tarde visitaba el coronel el lugar y lo encontraba en perfecto estado. Nunca le enseñan al poderoso las miserias de su reino.

Coincidiendo con diversas fiestas son muchos los colectivos que celebran las jornadas de puertas abiertas, que enseñan sus dependencias limpias y brillantes, los pájaros al sol cantando felices, los trabajadores sentados frente a grandes ordenadores en los que el encargado te explica las bondades de la libertad, la apuesta por la imaginación, el mundo feliz que les espera a los soñadores. Pero las caras de los trabajadores delatan que no todos los pájaros tienen las jaulas a sol.

Tal vez sería muy elocuente celebrar jornadas de puertas cerradas y conocer así la cruz de la vida, negra como el horizonte de una paloma.