MANZANEDA DE OMAÑA: Un sabio llamado Viñayo...

Un sabio llamado Viñayo
El Instituto de Estudios Leoneses dedica al abad emérito de San Isidoro el noveno libro de la colección Legio, que será presentado por diez de los autores el 10 de junio en la colegiata

31/05/2011 verónica viñas | león
El libro del Instituto de Estudios Leoneses lo cierra un breve texto escrito por Viñayo, extraído de Andanzas y visiones del siglo XX, donde el que fuera abad de San Isidoro relata sus tres primeros viajes. El mundo que se abría, más allá de Otero de las Dueñas, a los ojos de un niño rural. Aquellas expediciones, a lomos del burro Corzo, fueron al puerto de Santasmartas y Vegas del Palomar, donde pasaban el verano las vacas excedentes de la trilla y algunas cabras y ovejas; el segundo viaje fue al santurario de Camposagrado; y el tercero, a la capital. «La ida a León era algo así como adentrarse en la Tierra Prometida. Deparó la ocasión la feria de San Juan, de larga tradición leonesa», evoca Viñayo. Es precisamente en este viaje cuando Viñayo entra por pirmera vez en la iglesia que entonces decían de San Isidro (San Isidoro). «Comenzó a sonar una música de embeleso: primero suave, después fue creciendo, como torbellino o rugir de tormenta, pero tan armónica y deleitosa como el canto de los mirlos en la ribera del río durante las noches de mayo». Era el órgano. Pero, a aquel niño de Otero de las Dueñas, lo que más le impresionó fue la gran fuente de la plaza de San Isidoro. «Yo no tenía nada en mi pueblo que me sirviera de comparación, sólo se me ocurría que cuánto mejor estaría en la Hoja de Camposagrado; en tal estanque hubieran podido matar la sed el toro Morico y el burro Corzo y, al mismo tiempo, aliviar el sudor los caminantes...».

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