¿Qué habrá sido de aquellos cachondos?
Llegan las elecciones, las nuestras, del pueblín pero con un clima raro, con las plazas tomadas por quienes no se fían y se han cansado, con los insultos con el volumen más alto que las verdades, las descalificaciones hacia quién ni vive aquí ni te va a hacer el alcantarillado. Unos me hablan de una tal Cospedal, otros de un tal Pepiño.
¿Pero yo no tengo que elegir hoy entre Gonzalo el carnicero y Maxi el que está prejubilado de la mina?, ¿y en Matallana si es mejor Efrén el que era alcalde pero se hizo independiente o los de IU que lo dejaron irse?, ¿y el Matías este de las broncas con Isabel no está en manos sólo de los de Cabreros del Río?, ¿y el pedáneo ese de un pueblo de Balboa que se ha hecho unos carteles en medio de unas mozas casi en pelotas no está en manos exclusivamente de las feministas y enfadadas de su pueblo?
Nos han robado todo. No nos compran la leche, si nos la compran no nos la pagan, cerraron las minas, vertimos las aguas negras al río que bajaba limpio y ahora nos roban hablar de ello, quieren que digamos si nos gusta más Pepiño o Lolita Cospedal.
¿Qué habrá sido de aquellos cachondos que diez años después de retirarse don Landelino seguían empapelando la ciudad con sus carteles? Al menos aquellos tenían gracia.
Fulgencio
Fernández
Llegan las elecciones, las nuestras, del pueblín pero con un clima raro, con las plazas tomadas por quienes no se fían y se han cansado, con los insultos con el volumen más alto que las verdades, las descalificaciones hacia quién ni vive aquí ni te va a hacer el alcantarillado. Unos me hablan de una tal Cospedal, otros de un tal Pepiño.
¿Pero yo no tengo que elegir hoy entre Gonzalo el carnicero y Maxi el que está prejubilado de la mina?, ¿y en Matallana si es mejor Efrén el que era alcalde pero se hizo independiente o los de IU que lo dejaron irse?, ¿y el Matías este de las broncas con Isabel no está en manos sólo de los de Cabreros del Río?, ¿y el pedáneo ese de un pueblo de Balboa que se ha hecho unos carteles en medio de unas mozas casi en pelotas no está en manos exclusivamente de las feministas y enfadadas de su pueblo?
Nos han robado todo. No nos compran la leche, si nos la compran no nos la pagan, cerraron las minas, vertimos las aguas negras al río que bajaba limpio y ahora nos roban hablar de ello, quieren que digamos si nos gusta más Pepiño o Lolita Cospedal.
¿Qué habrá sido de aquellos cachondos que diez años después de retirarse don Landelino seguían empapelando la ciudad con sus carteles? Al menos aquellos tenían gracia.
Fulgencio
Fernández