Y VUELVO A PONER ESTO PORQUE ES POR DESGRACIA LO QUE MUCHAS PERSONAS PENSAMOS:
EL BAILE DEL AHORCADO
15/05/2011 CRISTINA FANJUL
Falta una semana para que los ingenuos acudan a las urnas y todo siga igual. Porque no se engañen. Necesitan que vayamos a votar para que sigan creciendo los gastos de tarjetas de crédito, la flota de coches oficiales, las facturas de teléfonos móviles, y las nóminas de paniaguados. Personal de confianza lo llaman. Sueldos que crecen a medida que descienden sus capacidades... menesterosos intelectuales. Mientras, las promesas se volverán inversas. El paro no dejará de escalar puestos en este hit parade de la vergüenza, los sueldos de los funcionarios y asalariados continuarán cuesta abajo y lo mismo ocurrirá con sus derechos. Porque aquí lo único que está en juego es cuántos de ellos seguirán viviendo del cuento, cuántos podrán seguir disponiendo a su antojo de lo que a usted le cuesta tanto ganar, de qué porción de su ya exiguo sueldo pasará a integrarse en fiestas, carpas, gastos de representación, nuevos despachos, viajes inútiles... Eso es lo único que se votará y olvídense de que cualquiera de los que ahora mutan su morro de gorrón en mano de padrino recuerde el día 23 alguna de las promesas realizadas en campaña. Apenas quedarán las imágenes de su desvergüenza, travestidos todos ellos en marquesas de rastrillo de medio pelo, repartiendo besos como si fueran Sofía Loren, practicando air guitar sin pudor o dejando el Kelly de Hermés en el vestidor para acudir al rastro a repartir propaganda. Porque la mayoría de ellos no sabe detrás de lo que anda, la mayoría de los nombres que exhiben las listas a ayuntamientos y parlamentos regionales han sido impuestos como la cuota de poder de una de las facciones del partido y no son más que simples peones de la nada con sueldos de ejecutivo, culiparlantes... nada y nada será lo que hagan por todos los que acudan a las urnas el próximo domingo. Más Estado, eso sí, que si no, no se puede vivir del momio. Y más y más Estado, porque esa es la mejor manera de lograr que el ciudadano siga siendo súbdito. ¿Pedir la opinión de la calle? Ingenuos. Seguiremos igual, con un mercado laboral propio del siglo XIX, una Constitución que aloja en su seno la semilla de su destrucción, un poder judicial franquiciado del político, un código penal que busca redimir al lobo en lugar de proteger a los corderos y, sobre todo, una gran Torre de Babel que silencia con la bulla de la nada la corrupción. Así que, a votar y a callar.
EL BAILE DEL AHORCADO
15/05/2011 CRISTINA FANJUL
Falta una semana para que los ingenuos acudan a las urnas y todo siga igual. Porque no se engañen. Necesitan que vayamos a votar para que sigan creciendo los gastos de tarjetas de crédito, la flota de coches oficiales, las facturas de teléfonos móviles, y las nóminas de paniaguados. Personal de confianza lo llaman. Sueldos que crecen a medida que descienden sus capacidades... menesterosos intelectuales. Mientras, las promesas se volverán inversas. El paro no dejará de escalar puestos en este hit parade de la vergüenza, los sueldos de los funcionarios y asalariados continuarán cuesta abajo y lo mismo ocurrirá con sus derechos. Porque aquí lo único que está en juego es cuántos de ellos seguirán viviendo del cuento, cuántos podrán seguir disponiendo a su antojo de lo que a usted le cuesta tanto ganar, de qué porción de su ya exiguo sueldo pasará a integrarse en fiestas, carpas, gastos de representación, nuevos despachos, viajes inútiles... Eso es lo único que se votará y olvídense de que cualquiera de los que ahora mutan su morro de gorrón en mano de padrino recuerde el día 23 alguna de las promesas realizadas en campaña. Apenas quedarán las imágenes de su desvergüenza, travestidos todos ellos en marquesas de rastrillo de medio pelo, repartiendo besos como si fueran Sofía Loren, practicando air guitar sin pudor o dejando el Kelly de Hermés en el vestidor para acudir al rastro a repartir propaganda. Porque la mayoría de ellos no sabe detrás de lo que anda, la mayoría de los nombres que exhiben las listas a ayuntamientos y parlamentos regionales han sido impuestos como la cuota de poder de una de las facciones del partido y no son más que simples peones de la nada con sueldos de ejecutivo, culiparlantes... nada y nada será lo que hagan por todos los que acudan a las urnas el próximo domingo. Más Estado, eso sí, que si no, no se puede vivir del momio. Y más y más Estado, porque esa es la mejor manera de lograr que el ciudadano siga siendo súbdito. ¿Pedir la opinión de la calle? Ingenuos. Seguiremos igual, con un mercado laboral propio del siglo XIX, una Constitución que aloja en su seno la semilla de su destrucción, un poder judicial franquiciado del político, un código penal que busca redimir al lobo en lugar de proteger a los corderos y, sobre todo, una gran Torre de Babel que silencia con la bulla de la nada la corrupción. Así que, a votar y a callar.