MANZANEDA DE OMAÑA: La Semana Santa es, para sus seguidores, ante todo...

La Semana Santa es, para sus seguidores, ante todo dolor. Unas veces dolor teatral, la escenificación de la pasión vivida por quien acaba crucificado, y otras veces dolor real, que taladra los ojos de quien lo ve y sobrecoge a quien lo piensa. Dolor orgulloso y llevadero portando un paso, dolor sólo soportable por la fe en quien camina descalzo, dolor casi inhumano en gentes que se flagelan hasta desollar su espalda o dolor cruel e inhumano en otros que llegan a atravesar sus manos con los mismos clavos de Cristo.

La Semana Santa en sus procesiones vivió durante siglos de espaldas a la mujer, negándole la posibilidad de llorar a su muerto, de portar a su Cristo, de caminar bajo sus túnicas.

La Semana Santa vivió por ello durante siglos el mayor de los contrasentidos, se instaló en el absurdo, pues una fiesta del dolor no puede celebrarse de espaldas a quien lo ha sufrido como nadie, siempre, en toda la historia.

Quien es madre y ha enterrado a un hijo sabe que sufre más ella que quien se va, que se cambiaría sin dudarlo. Por ello, esta fiesta no puede ahondar en el dolor adorando al muerto y olvidando a la mujer, a la madre.

La única capaz de sufrir el dolor con la cara limpia y de caminar descalza con las uñas pintadas.

Porque el dolor se lleva dentro.

DE " UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS"