MANZANEDA DE OMAÑA: ....... En este contexto, la nueva Ley de Conservación...

....... En este contexto, la nueva Ley de Conservación del Patrimonio Natural sólo puede ser vista con escepticismo, máxime si se tiene en cuenta que se presenta -y es pertinente hacerlo notar- poco después de diversas modificaciones normativas impulsadas por la Junta de Castilla y León destinadas exclusivamente a eliminar garantías jurisdiccionales y limitaciones ambientales en la ejecución de macroproyectos de elevado impacto ambiental, como la reciente modificación de la Ley de Ordenación del Territorio o la Ley de modificación de la Declaración del Parque Natural de Fuentes Carrionas, en este caso para facilitar la estación de esquí de San Glorio.

Es lógico que el nuevo articulado suscite desconfianza e incluso cierta preocupación, a tenor también de algunos aspectos del mismo. Así, mucho nos tememos que se pretenda con un genérico Plan Director de la Red Natura 2000 en Castilla y León, por lo demás todavía hoy inexistente, dar por cumplida la obligación de establecer instrumentos de gestión de estos espacios (ZEPA y ZEC). Preocupa igualmente que se quiera flexibilizar los requisitos que permitirían la modificación de PORN aprobados con eventual quiebra de la seguridad jurídica; que no se establezca plazo alguno para la mayoría de los nuevos instrumentos que -en aplicación de la normativa estatal en la materia- el nuevo texto legal contiene; o que no se contemple en absoluto promover la declaración de algunos espacios Red Natura como Espacios Naturales Protegidos, objetivo deseable si es que se desea avanzar en la coherencia de toda la red de espacios sometidos a algún régimen de protección. Esto por citar sólo algunos aspectos. Por otro lado, figuras contempladas en la Ley a sustituir, como las Riberas Catalogadas, desaparecen ahora del borrador de la nueva norma sin que la declaración de dichas Zonas Naturales de Interés Especial llegaran a hacerse efectiva nunca.

En fin, incluso el renombrado escritor y estadista de Florencia Nicolás Maquiavelo no pudo menos que reconocer que es «de mal ejemplo no observar una ley hecha, sobre todo si son sus autores los que dejan de cumplirla». Aunque en materia medioambiental, visto lo visto, exigir el cumplimiento de la leg alidad por parte de la propia Administración qui zá sea pedir demasiado.