MANZANEDA DE OMAÑA: Se detuvo el coche junto a la tierra en que araba el...

Se detuvo el coche junto a la tierra en que araba el tío Sabas. Descendió de él un señor muy bien vestido, que en seguida se veía que era de ciudad. Entabló conversación con el labriego.

- ¿Qué hace usted?

-Ya lo ve. Sembrando unos pocos garbanzos.

El señor del coche, un poco en plan de chunga, contó al campesino el chiste aquel que se cuenta de que el hombre de la ciudad dijo al labrador que por qué se empeñaba en hacer tanto trabajo para sacar garbanzos de la tierra, cuando en la ciudad, en cualquier tiendecilla de barrio, los venden ya hechos.

El tío Sabas, con aire de cazurro, comentó:

-Sí, señor. Ya sabemos que ustedes, los de la capital, como no tienen que entretenerse en esto de hacer garbanzos, como quien dice, porque ya se los dan a ustedes hechos en las tiendas, pueden permitirse el lujo de gastar el tempo en ir al cine, pongo por caso, y a otras diversiones así.

-Sí, señor -aprobó muy ufano el señor del coche-. Allí no tenemos que gastar el tiempo en estos trabajos tan duros.

Y el labriego remachó sentencioso:

-Lo peor será que si a cuantos trabajamos en esto de sacar garbanzos de la tierra nos da un día la vena por marchar todos a la capital, me temo que llegará el día de tener que echar una ración de cine, pongo por caso, al puchero.