Hoy vamos a hablar de Curueña, uno de los lugares más emblemáticos de Omaña. Curueña es un pueblecito encondido entre la Sierra de la Filera y la Sierra de Robledo. Rodeado de montañas, como Peña Negra y arroyos y riachuelos, como el Muelas, que baja del Bedular, Curueña se nos presenta como un paraíso remoto, vigilado por la Peñona, centinela pétreo que vigila su carretera de acceso. Es una delicia recorrer sus calles. Están llenas de nogales, árboles frutales y presas de riego, que le dan una estampa de cuento. A pesar de su lejanía y de la mala cominicación que tiene, sus habitantes han seguido cuidando el pueblo y pocas son las casas en malas condiciones.
También cuenta con un pequeño conjunto histórico, compuesto por su iglesia y la Casona de los Flórez de Quiñones. Ambos crean una recoleta plaza, digna de visitarse. La iglesia, dedicada a Santiago, ha tenido suerte y está en buenas condiciones. Pero su vecino palacete no goza de buena salud. Está totalmente abandonado y si no fuera por su sólida fábrica, estaría por los suelos.
La Casona de los Flórez es, junto a la casona de Murias, La torre del Conde Luna de Riello y El Castillo de Beñal, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil en Omaña. Posee un escudo del S. XVI. La fachada tiene la fecha de 1779, pero probablemente parte de la edificación sea anterior. En sus salas conserva mobiliario y elementos antiguos dignos de restaurarse y exponerse. Como complemento de todo ello, el Ayuntamiento de Riello posee el archivo de la familia Flórez de Quiñones. Es una pena que no se recupere este palacio, musealizando su contenido y reservando unas salas para instalar el archivo. Sería lo mínimo, como recuerdo a una de las páginas de la Histoira omañesa y como homenaje a Don Vicente Fórez de Quiñones y Tomé, que liberó a los omañeses del ominoso foro del Pan del Cuarto, superviviente del mundo feudal en pleno S. XX.
También cuenta con un pequeño conjunto histórico, compuesto por su iglesia y la Casona de los Flórez de Quiñones. Ambos crean una recoleta plaza, digna de visitarse. La iglesia, dedicada a Santiago, ha tenido suerte y está en buenas condiciones. Pero su vecino palacete no goza de buena salud. Está totalmente abandonado y si no fuera por su sólida fábrica, estaría por los suelos.
La Casona de los Flórez es, junto a la casona de Murias, La torre del Conde Luna de Riello y El Castillo de Beñal, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil en Omaña. Posee un escudo del S. XVI. La fachada tiene la fecha de 1779, pero probablemente parte de la edificación sea anterior. En sus salas conserva mobiliario y elementos antiguos dignos de restaurarse y exponerse. Como complemento de todo ello, el Ayuntamiento de Riello posee el archivo de la familia Flórez de Quiñones. Es una pena que no se recupere este palacio, musealizando su contenido y reservando unas salas para instalar el archivo. Sería lo mínimo, como recuerdo a una de las páginas de la Histoira omañesa y como homenaje a Don Vicente Fórez de Quiñones y Tomé, que liberó a los omañeses del ominoso foro del Pan del Cuarto, superviviente del mundo feudal en pleno S. XX.