MANIFIESTO
EN EL CENTENARIO
DE GUZMÁN ÁLVAREZ
En el presente año se conmemora el centenario del nacimiento de Guzmán Álvarez Pérez. Nacido en La Riera de Babia (León) en 1910 y fallecido en Bilthoven (Holanda) en 2004, fue un filólogo destacado de su tiempo a pesar de que su nombre sea desconocido para la mayoría de los leoneses y los españoles.
Guzmán Álvarez cursó estudios de Magisterio y Filosofía y Letras, interrumpidos por la guerra civil pero continuados y culminados después, consumida parte de su juventud en las cárceles de la dictadura. Las difíciles condiciones de aquellos años motivaron su exilio, que le llevó a la ciudad de Utrecht, en cuya Universidad desempeñó cátedra durante tres décadas. Viajó por todo el mundo para enseñar y aprender, para impartir conferencias y mostrar la riqueza del idioma castellano, convencido como estaba de que tanto enseña el que motiva a otros para que aprendan, como el que se deja enseñar. Escribió y publicó notables libros sobre materias diversas, todas ellas centradas en el abanico de la lingüística. Cabe citar los dedicados a la picaresca española, con especial relevancia en Mateo Alemán o el Lazarillo de Tormes, y la poesía española contemporánea, con estudios específicos sobre Luis Cernuda, Federico García Lorca y Miguel Hernández. Este último, aún inédito.
Se doctoró con la tesis 'El habla de Babia y Laciana', dirigida por Dámaso Alonso -de quien fue discípulo destacado-- y editada por el CSIC en 1949. Esta obra, reeditada al cabo de cuatro décadas, constituyó y constituye una de las aportaciones fundamentales sobre la variante dialectal de la Montaña Occidental Astur-Leonesa conocida como patsuezu y marcó un antes y un después en lo que a reconocimiento lingüístico de la misma se refiere. Tanto los grandes diccionarios etimológicos españoles, como la totalidad de las obras que han abordado el patsuezu con posterioridad, han bebido de esta fuente inagotable que ha sido, es y a buen seguro será, 'El habla de Babia y Laciana' de Guzmán Álvarez.
Reivindicamos la figura de Guzmán Álvarez como el iniciador del movimiento recuperador y revalorizador del patsuezu, siendo hoy las comarcas de Babia, Laciana, Ribas de Sil y sus concejos limítrofes asturianos, una de las zonas que mejor han sabido conservar su lengua vernácula con infinidad de aportaciones científicas y literarias.
Reivindicamos la obra de Guzmán Álvarez como una más de tantas aportaciones científicas de este país, a las que los avatares de la historia han engullido irremediablemente.
Reivindicamos el carácter cosmopolita y el espíritu universalista que siempre caracterizó a Guzmán Álvarez, patentes tanto en su obra como en sus circunstancias vitales, fiel al pensamiento que tan bien expresara Miguel Torga al decir que lo universal no es más que lo local sin fronteras.
Reivindicamos su reconocimiento público como el babiano de corazón que fue, pues a pesar del paso del tiempo y las circunstancias, la lejanía con su tierra siempre fue geográfica, que nunca afectiva. En Babia, en la casa familiar de Cabrillanes, veraneaba cada año y, desde su jubilación, pasaría largas temporadas.
Y reivindicamos, por encima de todo, a Guzmán Álvarez como el hombre que entendió que la vida es lucha y la lucha es compromiso; que aunque se imponga el silencio la obra resulta y, al final, siempre fulgura la cultura como germen por y para una sociedad mejor.
Este manifiesto fue promovido por el Club Xeitu
y leído en un acto público en la ciudad de León
el día 14 de abril de 2010, en recuerdo y homenaje
a Guzmán Álvarez Pérez y como punto de
partida de la celebración del centenario de su nacimiento.
EN EL CENTENARIO
DE GUZMÁN ÁLVAREZ
En el presente año se conmemora el centenario del nacimiento de Guzmán Álvarez Pérez. Nacido en La Riera de Babia (León) en 1910 y fallecido en Bilthoven (Holanda) en 2004, fue un filólogo destacado de su tiempo a pesar de que su nombre sea desconocido para la mayoría de los leoneses y los españoles.
Guzmán Álvarez cursó estudios de Magisterio y Filosofía y Letras, interrumpidos por la guerra civil pero continuados y culminados después, consumida parte de su juventud en las cárceles de la dictadura. Las difíciles condiciones de aquellos años motivaron su exilio, que le llevó a la ciudad de Utrecht, en cuya Universidad desempeñó cátedra durante tres décadas. Viajó por todo el mundo para enseñar y aprender, para impartir conferencias y mostrar la riqueza del idioma castellano, convencido como estaba de que tanto enseña el que motiva a otros para que aprendan, como el que se deja enseñar. Escribió y publicó notables libros sobre materias diversas, todas ellas centradas en el abanico de la lingüística. Cabe citar los dedicados a la picaresca española, con especial relevancia en Mateo Alemán o el Lazarillo de Tormes, y la poesía española contemporánea, con estudios específicos sobre Luis Cernuda, Federico García Lorca y Miguel Hernández. Este último, aún inédito.
Se doctoró con la tesis 'El habla de Babia y Laciana', dirigida por Dámaso Alonso -de quien fue discípulo destacado-- y editada por el CSIC en 1949. Esta obra, reeditada al cabo de cuatro décadas, constituyó y constituye una de las aportaciones fundamentales sobre la variante dialectal de la Montaña Occidental Astur-Leonesa conocida como patsuezu y marcó un antes y un después en lo que a reconocimiento lingüístico de la misma se refiere. Tanto los grandes diccionarios etimológicos españoles, como la totalidad de las obras que han abordado el patsuezu con posterioridad, han bebido de esta fuente inagotable que ha sido, es y a buen seguro será, 'El habla de Babia y Laciana' de Guzmán Álvarez.
Reivindicamos la figura de Guzmán Álvarez como el iniciador del movimiento recuperador y revalorizador del patsuezu, siendo hoy las comarcas de Babia, Laciana, Ribas de Sil y sus concejos limítrofes asturianos, una de las zonas que mejor han sabido conservar su lengua vernácula con infinidad de aportaciones científicas y literarias.
Reivindicamos la obra de Guzmán Álvarez como una más de tantas aportaciones científicas de este país, a las que los avatares de la historia han engullido irremediablemente.
Reivindicamos el carácter cosmopolita y el espíritu universalista que siempre caracterizó a Guzmán Álvarez, patentes tanto en su obra como en sus circunstancias vitales, fiel al pensamiento que tan bien expresara Miguel Torga al decir que lo universal no es más que lo local sin fronteras.
Reivindicamos su reconocimiento público como el babiano de corazón que fue, pues a pesar del paso del tiempo y las circunstancias, la lejanía con su tierra siempre fue geográfica, que nunca afectiva. En Babia, en la casa familiar de Cabrillanes, veraneaba cada año y, desde su jubilación, pasaría largas temporadas.
Y reivindicamos, por encima de todo, a Guzmán Álvarez como el hombre que entendió que la vida es lucha y la lucha es compromiso; que aunque se imponga el silencio la obra resulta y, al final, siempre fulgura la cultura como germen por y para una sociedad mejor.
Este manifiesto fue promovido por el Club Xeitu
y leído en un acto público en la ciudad de León
el día 14 de abril de 2010, en recuerdo y homenaje
a Guzmán Álvarez Pérez y como punto de
partida de la celebración del centenario de su nacimiento.