Juan M. Nieto Nafría
Rafael de Garnica Cortezo
Universidad de León
Conocemos la existencia de casi millón y medio de especies animales que nos acompañan en la Tierra y pensamos que su número puede ser hasta tres veces mayor. Todas ellas constituyen la fauna terrestre actual, ya que fauna es el conjunto de especies de animales existentes en un territorio delimitado en un tiempo concreto.
No sabemos cuántas forman parte de la fauna de nuestro León provincial, a pesar de los estudios realizados en los últimos años; no siendo aventurado señalar que no han de ser menos de 25.000. En estos momentos existen listas revisadas de las especies de vertebrados y de algunos grupos de moluscos o de insectos. De muchas otras especies no podemos más que sospechar su presencia o asegurar la de los grupos o los que pertenecen, familias, por ejemplo.
MUCHAS especies son para la mayoría de nosotros inexistentes, ya que o nos pasan forzosamente desapercibidas por su pequeño tamaño o no somos capaces de observarlas por sus costumbres reservadas o por falta de pericia o de entrenamiento.
La notable riqueza de la fauna de León se debe a la situación de la provincia, con llanura o montaña y lugar de encuentro de lo mediterráneo, por el sur, y lo eurosiberiano, por el norte. Riqueza a pesar de pérdidas parciales o totales que se producen cada día, como la muy conocida del cangrejo de río autóctono, que subsiste en unos cuantos lugares, que no conviene divulgar.
Las aguas de León sustentan una fauna íctica que no es especialmente rica dentro del contexto español, aunque sí valiosa. Los cursos altos de los ríos, de aguas claras y frías, están caracterizados por la presencia de la trucha común, mientras que los cursos medios y bajos están habitados por especies de ciprínidos y cobítidos, como tencas, barbos y lampreuelas. Además hay alguna especie alóctona, como el lucio y el "black-bass". La contaminación y la gestión inadecuada ha determinado en los últimos años cambios en la distribución y reducciones en las poblaciones de trucha.
De forma permanente o temporal arroyos, ríos, charcas, acequias, abrevaderos, etc., albergan otros animales. Algunos anfibios son propios de las zonas de montaña, como las ranas pardas y el tritón alpino, mientras que otros prefieren las aguas más tranquilas y más tibias de la llanura, como el gallipato, el tritón jaspeado y la rana verde común. Junto a ellos y de ellos viven la culebra viperina y la de collar.
En los cursos altos e incluso en los medios, es posible observar también al desmán o rata de trompa, a la nutria y al mirlo acuático, que expresan la buena calidad de las aguas en las que viven. En los embalses, artificiales totalmente, sólo sestean, por escasez de alimento, los ánades, mientras que alguna despistada ave marina, cormoranes y algunos somormujos, pueden invernar gracias a los estallos y bogas, que esperan a la primavera para remontar el río.
Estas especies de vertebrados subsisten directa o indirectamente gracias a los muchos invertebrados, particularmente insectos, que se desarrollan en las aguas dulces, algunos de forma permanente, otros cumpliendo en ellas solamente parte de su ciclo vital. Entre los primeros y particularmente en las aguas tranquilas o en los remansos de las más rápidas cabe observar gracias a su gran talla a zapateros de agua (hemípteros) deslizándose sobre la superficie, y buceando a barqueros (hemípteros), ditíscidos e hidrofilidos (coleópteros), entre otros.
Rafael de Garnica Cortezo
Universidad de León
Conocemos la existencia de casi millón y medio de especies animales que nos acompañan en la Tierra y pensamos que su número puede ser hasta tres veces mayor. Todas ellas constituyen la fauna terrestre actual, ya que fauna es el conjunto de especies de animales existentes en un territorio delimitado en un tiempo concreto.
No sabemos cuántas forman parte de la fauna de nuestro León provincial, a pesar de los estudios realizados en los últimos años; no siendo aventurado señalar que no han de ser menos de 25.000. En estos momentos existen listas revisadas de las especies de vertebrados y de algunos grupos de moluscos o de insectos. De muchas otras especies no podemos más que sospechar su presencia o asegurar la de los grupos o los que pertenecen, familias, por ejemplo.
MUCHAS especies son para la mayoría de nosotros inexistentes, ya que o nos pasan forzosamente desapercibidas por su pequeño tamaño o no somos capaces de observarlas por sus costumbres reservadas o por falta de pericia o de entrenamiento.
La notable riqueza de la fauna de León se debe a la situación de la provincia, con llanura o montaña y lugar de encuentro de lo mediterráneo, por el sur, y lo eurosiberiano, por el norte. Riqueza a pesar de pérdidas parciales o totales que se producen cada día, como la muy conocida del cangrejo de río autóctono, que subsiste en unos cuantos lugares, que no conviene divulgar.
Las aguas de León sustentan una fauna íctica que no es especialmente rica dentro del contexto español, aunque sí valiosa. Los cursos altos de los ríos, de aguas claras y frías, están caracterizados por la presencia de la trucha común, mientras que los cursos medios y bajos están habitados por especies de ciprínidos y cobítidos, como tencas, barbos y lampreuelas. Además hay alguna especie alóctona, como el lucio y el "black-bass". La contaminación y la gestión inadecuada ha determinado en los últimos años cambios en la distribución y reducciones en las poblaciones de trucha.
De forma permanente o temporal arroyos, ríos, charcas, acequias, abrevaderos, etc., albergan otros animales. Algunos anfibios son propios de las zonas de montaña, como las ranas pardas y el tritón alpino, mientras que otros prefieren las aguas más tranquilas y más tibias de la llanura, como el gallipato, el tritón jaspeado y la rana verde común. Junto a ellos y de ellos viven la culebra viperina y la de collar.
En los cursos altos e incluso en los medios, es posible observar también al desmán o rata de trompa, a la nutria y al mirlo acuático, que expresan la buena calidad de las aguas en las que viven. En los embalses, artificiales totalmente, sólo sestean, por escasez de alimento, los ánades, mientras que alguna despistada ave marina, cormoranes y algunos somormujos, pueden invernar gracias a los estallos y bogas, que esperan a la primavera para remontar el río.
Estas especies de vertebrados subsisten directa o indirectamente gracias a los muchos invertebrados, particularmente insectos, que se desarrollan en las aguas dulces, algunos de forma permanente, otros cumpliendo en ellas solamente parte de su ciclo vital. Entre los primeros y particularmente en las aguas tranquilas o en los remansos de las más rápidas cabe observar gracias a su gran talla a zapateros de agua (hemípteros) deslizándose sobre la superficie, y buceando a barqueros (hemípteros), ditíscidos e hidrofilidos (coleópteros), entre otros.