MANZANEDA DE OMAÑA: De monjas a revolucionarias...

De monjas a revolucionarias

Una de las anécdotas más curiosas que recuerdan los familiares de Catalina García tuvo como protagonistas o un grupo do monjas quo viajaban desde su convento en Boñar hasta otro convento que había en Lillo para asistir a un funeral. Nevaba y el autobús entró en Composolillo, como hacía cada día, y se atascó con la nieve. Las monjas comenzaron a rezar en alto y Catalina mucho mas práctica les advirtió: "Rezando ya les digo yo que el autobús no sale de aquí, así que todos abajo y a empujar, verán como así atienden sus rezos". Antes, en octubre de 1934, sufrió otro singular percance. Bajó con su autobús hasta León para llevar gente a la romería de San Froilán, como debían hacer todos los concesionarios de líneas de viajeros, y cuando estaba aparcado en Ordoño se lo requisaron. Eran los "ecos" de la Revolución de Asturias, tierra hacia la que partió el automóvil confiscado y a su paso por Compomones fue tiroteado. Durante algún tempo lució los agujeros de las balas hasta que pudo ser carrozado de nuevo.