MANZANEDA DE OMAÑA: SOCIEDAD / Arquitectura tradicional...

SOCIEDAD / Arquitectura tradicional
Una casa hecha con tres puntas
Los guardas del vivero forestal de Manzaneda de Torío han construido un chozo de pastores

Fulgencio Fernández / Manzaneda
El chozo de los pastores es una de las construcciones más tradicionales de nuestros montes, de las alturas de los puertos de ganado, de las majadas de ovejas. Cada año van quedando menos, van cediendo al avance de construcciones de piedra, ladrillo e, incluso, bloques, aunque haya habido pastores, como Paulino El Manco, que siempre exigían chozos para hacer su trabajo.
En homenaje a este recordado pastor los guardas del vivero de Manzaneda de Torío reconstruyeron en el puerto que más años pasó Paulino, el de Sancenas en Genicera, el chozo, que está como nuevo.
“Estábamos entrenados”, reconoce uno de los guardas -Lucinio Rodríguez-, y es que unos años antes él y su compañero Jesús fueron construyendo poco a poco, en los “ratos muertos”, otro chozo en tierras alejadas de los puertos de las ovejas, en las dependencias del propio vivero.
- Ni se sabe lo que tardamos, porque igual un día teníamos median hora muerta y poníamos unas piedras en el suelo... y así hasta que finalizamos esta obra que ves, ya acabada. Una casa bien barata pues, al margen de la madera utilizada, todo el material que lleva son tres puntas, en la unión de las varas en el cumbrial.
Así, mientras desaparecen algunos de los chozos de las majadas ha crecido uno a muy pocos kilómetros de León. No es el único, también en Almuzara, en la pradera donde cada verano se celebra el festival Alpaca Folk, el singular Braulio García, ‘El Lugareño’, también levantó otro chozo similar con la inestimable ayuda de su amigo Pepe ‘El asturiano’.
Jesús recuerda cómo fueron siguiendo todos los pasos para la construcción del chozo. “Fuimos tejiendo toda la infraestructura como se hizo tradicionalmente, encajando las piezas, con sólo tres puntas. Después llegó la etapa de cubrir el techo, con escobas, que vamos reponiendo cuando se hace necesario. No tiene ninguna gotera”.
Y se puede comprobar desde el interior comprobando como los rayos del sol no encuentran ‘camino’ hacia el interior. La estructura de madera va cogiendo el típico color negro brillante de estas construcciones que tienen un fuego en el interior. “La prueba de que está bien hecho es que el humo sube hacia arriba, no te molesta en absoluto”.
No le falta detalle, ni la tradicional pregancia, ni los asientos... tiene todo esta casa de 3 puntas.
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