MANZANEDA DE OMAÑA: Su antecedente el Castro...

Su antecedente el Castro

El castro era algo más que la familia, era una comunidad local y requería su gobierno, que se basaría en el respeto a la edad y a la dignidad, y daría origen al Consejo de ancianos, a la asamblea de los cabezas de familia donde Costa quería ver un primer embrión del Concejo. El Consejo dictaría las supremas resoluciones para la paz o la guerra y también para el orden que requería la administración de loa patrimonios comunes, que por el mero hecho de existir estaban requeridos de esa administración, que seguramente recuerdan muchas de nuestras aún vivas instituciones concejiles, como la facendera, las veceras, los repartos periódicos de tierras del común, las bouzas de concejo, las "rondas", las "visas", las "monterías" contra alimañas depredadoras.

Se bebía vino en común, seguramente como final da trabajos también comunes, acaso en reuniones simplemente convocadas "para beber", como todavía en los siglos XVII y XVIII ocurría en Mataluenga donde, según sus Ordenanzas antiguas, se convocaban concejos "para beber", hasta "dos tragos por vecino e non más", o, como en el caso general de la facendera se sigue haciendo, durante los trabajos o al terminar los mismos.

Acaso tuvieron arraigo aquellas viejas instituciones del "matrimonio de visita" o el "matrimonio de servidumbre", ya en el ciclo patriarcal, que los antropólogos o prehistoriadores localizan en áreas muy lejanas a las nuestras, pero que en las nuestras, con las naturales variantes, parecen recordarse: el recién casado que sigue viviendo por un tiempo con sus padres, pero cambia de hogar para pasar la noche con su esposa en la casa de ésta. Así en el primer supuesto. La formación de patrimonio propio de los nuevos esposos, ya en el hogar de los padrea de la esposa y la hegemonía que por razón de trabajos, de renovación familiar y de arraigo, va cobrando el esposo joven, que irá compartiendo un señorío de hecho o lo asumirá plenamente aun antes de que el padre anciano fallezca, pero sin que nunca se entibie la veneración que el padre-patriarca despierta. Así en el segundo supuesto o "matrimonio de servidumbre". Un proceso familiar, en suma, que parece acreditar influencias de esencia muy remota.

La línea sobria, monótona, en el vestido, "sayos negros" en las mujeres astures, "abarcas" como calzado en los hombres: así nuestras madres aldeanas, de negro envueltas y tocadas, y las abarcas, no solamente para los pastores, sino en la generalidad de los hombres, hasta hace bien poco tiempo, y el escarpín o la escarpita en la abarca.