Mira B. M.... resulta que antes siempre se servía el menú de la
casa, pero hubo protestas... que si a mi el pescao no me gusta, que si soy de carne... etc, etc,... ahí tomé una determinación: ¡pongo una olla mágica! y que cada cual/a saqué lo que le apetezca!,... ¿a que la idea fué genial?