¡QUE VIENE EL COCO! Al mismo tiempo que la ternura y el amor materno, en las canciones de cuna suele aparecer por primera vez el sentimiento de miedo y de peligro. Un medio muy utilizado, y tal vez perjudicial, es el de llamar al "Coco" para forzar al niño a dormirse. El " Coco" ha recibido diferentes denominaciones según las regiones: el Hombre del Saco, el Judío, el Moro o la Mora, el Milano, el Gavilán, la Niebla, la Meiga, la Jana,... De alguna manera estos Cocos simbolizan todas las amenazas que se ciernen sobre el niño (hasta hace muy poco tiempo existía en todo el mundo una enorme mortalidad infantil). Ante estos peligros, el niño necesitará un entorno que le proporcione la estabilidad anímica: el hogar, los padres, la sonrisa, el amor...
"Duérmete, niño,
que viene el Coco
a comer a los niños
que duermen poco".
Pues bien, dentro de ese Amor entra la nana por derecho propio, con una gran carga de emoción positiva y encantadora a pesar de sus cocos. Los Cantos de Cuna no deberían ser sólo recursos, y habría que mantener su música sencilla y su poesía entrañable sobre todas las cunas del mundo.
"Duérmete, niño,
que viene el Coco
a comer a los niños
que duermen poco".
Pues bien, dentro de ese Amor entra la nana por derecho propio, con una gran carga de emoción positiva y encantadora a pesar de sus cocos. Los Cantos de Cuna no deberían ser sólo recursos, y habría que mantener su música sencilla y su poesía entrañable sobre todas las cunas del mundo.